28 feb. 2014

La mala praxis de los gobiernos y los muertos que siempre serán los nuestros.

Todas las protestas, las que están dando que hablar a nivel mundial (también las causas casi perdidas) son solamente las consecuencias de la mala praxis gubernamental a lo largo y ancho del globo. Por años. Por  votar (en los mejores casos) la mejor mentira. Lo que menos hacen estos engendros es representar al país en cuestión. Los ven en la calle y les mandan palos, parece que si no hubiera más de 10 muertes por problema, no se calentarían en dar solución aunque sea parcial a éste. Para ver qué pueden hacer dentro de unos meses, u años. Y no digo que esto sea un fenómeno actual; lo ha sido siempre, y espero, de corazón, que no lo sea más. Aunque la esperanza poco me pese. 
 Parece que las buenas, honestas, sabias y justas personas no tienen ganas de postularse en las elecciones presidenciales. Tal vez prefieran ser panaderos, médicos, o padres. 
O no pueden, lo cual sería una buena respuesta, por que por lo general no están acompañadas de apellidos importantes, ni billeteras abultadas, contactos o ideales comprables. Lamentablemente a la hora de votar tenemos las mismas y o nuevas malditas caras que sólo pretenden representar sus intereses, en vez del de las personas, que es en realidad a lo que vendría su importantísimo puesto. 
He leído a personas opinando que en Venezuela los que están en las calles son los de la derecha, como pasa también aquí en la Argentina, cuando se debate sobre diferentes protestas contra la presidencia. Para colmo, Cristina Kirchner habló de su solidarización con el modelo bolivariano (ponele) y el gobierno encabezado por el militar Nicolás Maduro. No vaya a ser que ésta se la esté viendo venir y quiera un aliado  en el futuro.  Nah. Además, en realidad esa "solidarización" no es más que una palabra diplomática y bonita para un socio de la misma rama grasa de política. Nada que la OTAN no pudiera prometer. Y lamentablemente cumplir.
No crean que siempre los que se quejan son los que no tienen nada por que quejarse, por que si en realidad fuera todo tan bueno y divertido estarían en sus casas mirando Breaking Bad en un SmartTV. Y si así fuera, eso no quita que haya otros motivos para poder salir a la calle y reclamar ese derecho a protesta que jamás debería ser quitado ni adulterado, enjuiciado o reprimido, siempre y cuando su protesta tenga validez a la hora de mostrar argumentos. Y juro que en la Argentina y en otros países que están condenados a los ideale$ deshonestos, sobran causas para hacer protestas y sus consecuencias son siempre las mismas.
 Muerte. 
 Muerte ajena.

A mí me han dicho de todo por no tragarme el cuento triste de este circo demagógo oligarka; gorila,  cipaya (qué palabra más goma) pero VENDEPATRIA? AL CONTRARIO. Quiero tanto, tanto a mi país que me da bronca y lástima que un par de inoperantes sean tan operantes para su dinastía y poco eficaces para poner un puto tren a andar a su debida manera. Mintiendo. Codiciosos. Enfermos por la plata; por quedar como mártires, en las estampillas, en los cuadros y en las memorias frágiles. Pero aún más lástima me da el ejército de de focas odiadoras que tienen como patota al rededor, defendiendo a las personas que más vendieron su sentimiento al país, por un par de dolares en un paraíso fiscal.
 Haciéndola de cartón. Dejándola marchitar. 
Pobre Patria.
Pobre gente.
Pobres sueños.

Ucrania. ¿En Ucrania cúantos muertos van? 82 es el número de  pérdidas en los enfrentamientos entre los manifestantes "opositores" (¿o simplemente despiertos?) y las fuerzas extremas de seguridad ucranianas.  Se les fue irremediablemente la mano con la fuerza, el desastre y la bancarrota. Se recibieron en instituciones médicas al rededor de 656 heridos. El presidente se las tomó como De la Rúa. Rusia espera con tanques militares en las fronteras. Estados Unidos le pide que no intervenga. Cien policías ucranianos piden perdón públicamente.
¿Y los muertos? ¿Vuelven después del perdón? ¿Reciben alguna justicia?
No. En ninguna guerra. En ninguna protesta. En ninguna otra vida. 
No hay otra. Y la perdieron por ensuciarse las manos, no como aquellos que sólo dan órdenes para ver al país caer.

La violencia. El ser humano violento. En las Fuerzas Armadas, hacia la mujer, hacia el niño: hacia la verdad, hacia la paz y la justicia.  El ser humano violento es lo más parecido a un cavernícola. No diría a un animal jamás. No los merecemos. Miles de años de evolución para terminar como empezamos;  pegando con palos, atrincherados o guerreros, con argumentos o  un cegado fanatismo. 
Por momentos pienso que el único requisito para ser presidente es ser ambicioso, buen actor y un gran, gran hipócrita, para poder irse a dormir tranquilo sin pensar en cuánta sangre se ha derramado en nombre de tanta Patria.

¿Y Siria? ¿No cabe en ella una generación de niños que nacieron entre bombas y no entre abrazos? ¿A caso a nadie le importa que se partan las infancias y las inocencias en dos? 
¿Y en las tristes balas al aire de México nadie piensa?
¿A caso ya la ausencia de la violencia de la FARC es una causa perdida?
¿De repente en España todo este lío se torna "habitual"?
¿África siempre será un blanco comercial y un negro para vender?
¿Cesarán algún día las bombas en Palestina?
¿Y de Libia ya no se habla? 
¿Y la dictadura coreana no interesa?

¿A caso estamos todos locos?
¿A caso todos somos cómplices silenciosos  de estos  fraudes patrióticos?
¿En realidad puede hacerse algo para cambiar, sin recurrir a la muerte? 
A veces tengo miedo de dormirme y despertarme sin país.

Si en las democracias aún sólo sigue participando la aristocracia, cualquier voto será un atentado para el bien estar de la gente.
Los muertos siempre serán los nuestros, los de arriba sólo juegan al ajedrez. 

23 feb. 2014

Mi buen día

Si mis palabras te hirieron,
sólo puedo pedirte perdón.
Mi intención no fue matarte
 o herirte.
Ni que pienses que abandoné.

Jamás ninguna tristeza
opacaría la certeza
que siento al haberte encontrado,
al haberme sanado,
todo lo que alguna vez soñé.

Cuando te abrazo y te tengo cerca
siento que vuelvo a encontrar 
el respiro aliviado y la sinceridad
que no encuentro en nada más.

Si no me despierto 
viendo tu cara soñar,
será un nuevo día,
pero sabré que será igual.

Que no te agoten mis malas palabras
No las recuerdes, no sirven para nada.
Fueron sólo un impulso al sentirme cansada.
De las trompadas de mi vida.
De las malas resacas.

Recordame siempre en la compañía sincera.
Recordame siempre como tu compañera.

No busco que te gusten mis versos.
Si no que entiendas para qué escribo;

Para recordarte que todos
podemos tener un mal día.
Que el amor no se va en un día.
Y que siempre será mi cura
tu beso.

Sos vos.
Mi sonrisa.
Mi cura.
Mi cuna.
Mi luna.
Mi vida.

Mi buen día.


22 feb. 2014

Título

Estoy re curtida. Re podrida. Cansada. De mis problemas, los de los demás, mis expectativas. De las apariencias, mi suerte, la tuya, mierda. Todo. La enfermedad. La plata. La histeria. Mi país. Mi cabeza. El corazón. Las historias que se repiten una, otra, y otra vez. Las mismas equivocaciones, habiendo tantas nuevas por intentar. Las canciones que dicen mentiras.Las palabras que lastiman. La mentira. Las palabras que no sirven para nada. El cariño que me falta. La idiotez que te sobra.
Estoy cansada del alcohol. Tengo un serio problema con eso, y ni hablar de otras drogas. Siento que son un paño frío a la realidad de mierda en la que estoy metida. Estoy entre morirme de cirrosis, un paro cardíaco o cáncer de pulmón. Ni siquiera puedo hablar de mí en mi blog por que siento que no me puedo desenvolver tranquila..
Tengo ganas de no tener más perras, amigas, novio, mamá. Tengo ganas de dejar de decir que tengo ganas de irme a la mierda para IRME  A LA MIERDA DE UNA PUTA VEZ. Quiero estar en otro lugar, con otra gente, otro aire y siento que no puedo.
Siento. Siento. Siento. Siento todo adentro como una poronga que me asfixia.
Y para colmo, me quedan bastantes años de vida.
En un rato se me pasa, pero después vuelve.

14 feb. 2014

Feliz día del amor!


Balada para un loco

Música: Astor Piazzolla
Letra:  Horacio Ferrer

Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo..¿viste? Salís de tu casa, por Arenales. Lo de siempre en la calle y en vos. . . Cuando, de repente, de atrás de un árbol, me aparezco yo. 
Mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizón en el viaje a Venus. Medio melón en la cabeza, las rayas de la camisa pintadas en la piel, dos medias suelas clavadas en los pies, y una banderita de taxi libre levantada en cada mano.
 ¡Te reís!...Si, te reís. Pero sólo vos me ves: porque los maniquíes me guiñan; los semáforos me dan tres luces celestes, y las naranjas del frutero de la esquina me tiran azahares. 
¡Vení!, que así, medio bailando y medio volando, me saco el melón para saludarte, te regalo una banderita, y te digo...



Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
No ves que va la luna rodando por Callao;
que un corso de astronautas y niños, con un vals,
me baila alrededor... 
¡Bailá! ¡Vení! ¡Volá!

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión;
y a vos te vi tan triste... que ¡Vení! ¡Volá! ¡Sentí!...
el loco berretín que tengo para vos:

¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
Cuando anochezca en tu porteña soledad,
por la ribera de tus sábanas vendré
con un poema y un trombón
a desvelarte el corazón.


¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
Como un acróbata demente saltaré,
sobre el abismo de tu escote hasta sentir
que enloquecí
 tu corazón
 de libertad...
¡Ya vas a ver!


Salgamos a volar, querida mía;
subite a mi ilusión super-sport,
y vamos a correr por las cornisas
¡con una golondrina en el motor!

De Vieytes nos aplauden:
 "¡Viva! ¡Viva!",
Vivan los locos que inventaron el amor;
y un ángel y un soldado y una niña
nos dan un valsecito bailador.

Nos sale a saludar la gente linda...
Y loco, si
pero tuyo, 
¡qué sé yo!:
provoco campanarios con la risa,
y al fin, te miro, y canto a media voz:



Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Trepate a esta ternura de locos que hay en mí,
ponete esta peluca de alondras, ¡y volá!
¡Volá conmigo ya! 
¡Vení, volá, vení!

Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Abrite los amores que vamos a intentar
la mágica locura total de revivir...
¡Vení, volá, vení! ¡Trai-lai-la-larará!



¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!
Loca ella y loco yo...
¡Locos! ¡Locos! ¡Locos!
¡Loca ella y loco yo!


13 feb. 2014

Hasta que salga al revés



Las cuerdas contra la espalda.

La sangre en la cara.
El cuerpo temblando
oxidado y mortal.
Yo voy a estar ahí.
Acompañándote.
Haciendo de tus tristezas
tan solo un mal pasar.


Los moretones

Las cicatrices
Las marcas en tu piel
Voy a cuidarte las heridas
Voy a sanarte las sonrisas
Voy a llenarte de miel

Todo el pasado que llevas en la espalda

Toda la sangre cargada de rabia
Voy a cambiarla por un millón
de guerras ganadas
y flores de papel


Esta perra vida  mira desafiante.

Nos provoca
Y  convoca
A que lo intentemos
una y otra vez.
Hasta que salga al revés.

10 feb. 2014

En tiempos de injusticias



Llevar la razón en tiempos de injusticia
equivale a la muerte y la vida.
La muerte,
cuando tu cabeza tiene precio
y tus ideales son el blanco a matar.
La vida, 
por que no hay palabras
más ardientes que la verdad.
Por que no hay garganta más caliente
que la que tiene ganas de gritar.


En tiempos de mercenarios
es peligroso levantar la voz.
 Las balas caen como gotas de agua,
y el cielo se vuelve negro para aquellos
que no creen las mentiras
que pasan por la televisión.


Que saben que la vida está en la calle,
y en la calle se vive mal.
Que no ignoran al perro casi muerto
a la mujer casi violada,
al hombre casi esclavo.
La mesa sin el pan.
.

Promotores de la verdad,
por más salvaje que sea.
Por más que se les corte las manos
cuando intentan atraparla.
Donde reina la injusticia
es peligroso llevar la razón.

Nos manejan como fichas de ajedrez
Cualquier ciego lo puede ver
¡Que nazcan más justos!
¡Que nazcan más videntes!
¡Que no se mueran los valientes!
¡Que vivan los peligros
 y las gargantas calientes!

7 feb. 2014

Las alas de la incertidumbre

A lo largo del camino se sufren varios fieros desapegos. A veces incontables. Intratables. Otras veces menos tristes. Pero todos llevan al mismo vacío. El vacío de la extrañeza, la ausencia, del qué estará haciendo, si aún reirá. Si estará mejor con otro  o si ya no está más.


Cuando uno tiene la certeza de la muerte (que a la vez no será jamás certera) sabe que el otro murió y que  ya está. Que si pasa o no pasa algo con esa alma  es cosa de Hades y a otra cosa mariposa. Ya está. Muerto. Pero cuando alguien cercano desaparece se genera una melancolía irrecuperable que no lleva más que al maldito vacío de las preguntas sin respuesta. Del reloj que avanza y las incertidumbres que no cesan. 
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El monstruo de la dictadura lleva esa marca consigo; devoró centenares de cuerpos que nunca tuvieron la suerte de un juicio o de una victoria. Desaparecieron por ideales o por mala suerte. No volvieron, listo. Andá a saber.
 ¿Y Marita Verón? También. Andá a saber. 
Videla decía, licenciado en el tema; "Es una incógnita un desaparecido. No tiene identidad. No está ni muerto ni vivo, está desaparecido". 
Qué morboso. Bue. Ese si está muerto. Lástima que no sufrió.
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Recuerdo una de las, no sé, tres veces que mi papá me levantó la mano.  Tendría 12 años, qué se yo. Me pegó no me acuerdo por qué terrible cachetada y me quedé enojada todo el día. Berrinche. Bien caprichosa, para variar. 
Mi perro Tivo, un perro dinamita, amaba salir por aquel entonces a la calle a pasear un rato su cuerpito manchado blanco y negro para después rasquetear la puerta y volver. Lo que más amor se lleva de mi en esta vida son los animales.  El barrio sabía que era mío y el perro no hacía bardo, así que estaba todo bien con que salga solo. Esa tarde sin sol le abrí la puerta de mal modo y salió a la calle como de costumbre. Yo ya tenía un día de mierda a esa hora. Un rato más tarde se largó la lluvia, y no se quién me dijo que cuando llueve, los perros/animales pierden el rastro. Así fue que Tivo, Tivolino para sus allegados, desapareció. Un mal día ese para mí. 
¿Donde está? ¿Está? ¿Está feliz? ¿Tiene hambre? ¿Una casa lo acogió? ¿Lo tienen atado? ¿Le cortaron las alas? 
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Hace algunos post atrás contaba lo feliz que me hacía tener a mi loro de acompañante habitual en mi vida. Cuánto lo amaba, pero a la vez lo triste que me ponía tener que limitar un par de hermosas alas. Pasaba el día en mi patio, fuera de la jaula pero cerca de ella, diciendo cosas sin sentido, jugando con cositas que le traía, comiendo queso mantecoso y galletitas. Cualquier cosa comía Coco. Hasta pollo. Era un amor, se dejaba acariciar y era muy dulce.
Resultó la semana pasada que tiré un baldazo de agua en el patio de la casa y el loco éste salió volando. Agitadísimo. Lo tratamos de buscar por los techos de las casas aledañas pero sin éxito volvimos a la nuestra, con mi hermano. Al rato escuchamos, a lo lejos, un gritito. Conocido. Nuestro. Le contestamos, ilusionados, y el seguía hablándonos, casi guiándonos hacia su suerte. 
Supimos que se encontraba por las "coordenadas del gritito" en el fondo de una casa y fuimos a tocar timbre y ver qué podíamos hacer. Era la casa de atrás.
 Obviamente no es algo de todos los días que caigan dos boludos (mi hermano y yo)  a preguntarte si pueden pasar a tu patio por que se les perdió el loro. Nada de mi vida es lógico, qué le voy a hacer.
Pasamos y lo buscamos en un patio lleno de plantas hermosas y una piscina gigante. Son mis vecinos adinerados, rubios y felices de atrás, que cuando las nenas de la familia  miran por encima del muro a mi patio se horrorizan del desastre y la pobreza que, gracias a Dios para ellos y para mí, queda a un muro de distancia. Me sentía sapo de otro pozo en esa casa y me quería ir ya, pero con mi loro devuelta.
 Buscamos.
 Buscamos. 
Buscamos. Y nada. No aparecía (encima que se camuflaba  con el verde de las hojas) y me volvía loca. Se había callado, de asustado que estaba o por querer jugar a las escondidas.
Al cabo de una hora divisé unas alitas conocidas. Lo encontramos. Estaba en el árbol más alto de la casa, que también es el árbol más alto de toda la cuadra. La puta que lo parió. Parecía a propósito. Le pedimos un palo al vecino para alcanzarlo y cuando acercamos el palo al pajarín, éste se corrió y se puso más lejos. Lo odié mucho. Me dio mucha bronca, por que no estaba al alcance de nada. De mi, de bomberos, de nadie.
Nos fuimos al rato de intentar.  Le dejamos el teléfono y nos dijo buena suerte, que si lo veía accesible nos iba a llamar. Lo más tétrico de la situación fue que el padre de la familia  de la casa de atrás tenía como quince pajaritos enjaulados. Una jaula al lado de la otra. Diminutas. Sistemáticas. Ya hace rato de mi vida me había parecido horrible encerrar así a un animal del cielo. O las peceras, también, me generaban asco. Y la única, la única jaula que no tenía un pájaro sufriendo el encierro , era una para loro, que son más grandes y con palos más gruesos. 
En los siguientes tres días aún se escuchaba al pájaro gritar nuestros nombres, silbar canciones que le enseñé algún día, desde el árbol más grande de la cuadra. Le charlabamos, le silbábamos. El siempre respondía, casi como jugando. Me desesperaba saber que no estaba conmigo, pero me alegraba el hecho de saber que estaba en ese árbol, que si quería hablarme yo lo iba a escuchar. Pero  después dejó de cantar. No se lo escuchó más.
Los días pasaban y con el mis esperanzas de volverlo a tener conmigo. Me emocionaba la idea de que se encuentre libre y alto. Pero, conociéndolo, y asumiendo que vivo en una ciudad y no en el Amazonas, no me parece muy conveniente su libertad. Sin comidas, sin agua. Gatos. Lluvias.  Si, ya sé. Tiene instinto, es un animal. Blablabla. Pero jamás en su  vida se tuvo que conseguir la comida solo. 
En fin...Me pone triste. Los días pasaron, y aún hoy pasan, y yo ya no lo siento más.


¿Estará bien? ¿Estará alto? ¿Voló? ¿Murió? ¿Me extraña? ¿Tendrá miedo?  ¿Le cortaron las alas? 
¿Me odia?


3 feb. 2014

Gillont pintaba

El taller del pintor- Courbet
Lo abucheaban al subversivo las masas dormidas. Las masas elegantes, las masitas de té. Agitando sus diamantes. Nada de cacerolas. 
El hombre pintaba la realidad desnuda. Esa era su única musa. Y el era considerado un agitador, un revolucionario chillón de cartón, por que las personas estaban ciegas, o preferían no ver.  Así era la época. Todos sabían que se respetaba la oligarquía por que se tenía que respetar. Y punto. El miedo esparcido entre los pobres, los descendientes de los burros, los declarados inferiores. 
Y los ricos. Los ricos disfrutaban del poder, y ese poder se respetaba. ¿Cuándo el poder es respetado sin dinero? ¿No serían tan solo unos pobres locos?
La sociedad culta no parecía serlo tanto, por que sabría entonces que se cometen injusticias. Y no sería muy enorgullecedor pertenecer a una cárcel. 
La sociedad impartida estaba muerta por conveniencia. Dormida. Sedada por la elegancia y la burocracia, los castillos que les regaló un apellido y las damas, los festines y las espadas.


Gillont pintaba niños desnutridos.
Gillont pintaba mujeres desvalorizadas.
Gillont pintaba las muecas rotas de los soñadores vencidos.
De las familias pobres.
De los pequeños infiernos.
Gillont pintaba la resaca de los trabajadores des asalariados.
Gillont pintaba la muerte, que se escondía en los suburbios.
Que no salía en los diarios locales.
Y que no merecían cruz en la tumba.
A menos que sea un espectáculo en la Plaza Central.
Mientras sus familias miran.
Apuñaladas en el alma.
Los ojos del niño inmersos en lágrimas.

Gillont pintaba coimas, regalos entre alguaciles y ricos.
Gillont pintaba votos mentirosos.
Gillont pintaba las pestes arrasadoras.

Pintaba la marginación de la prostitución.
La mujer objeto.
Gillont pintaba la realidad desnuda de una sociedad hipócrita.



2 feb. 2014

Del griego kátharsis

Se aproximaban las seis de la tarde y  ya empezaba a pensar que ese iba a ser un jueves a la  noche cualquiera. La idea de la costumbre me descolocó y recordé que había guardado en el bolsillo del pantalón un papelito que me dio alguien por ahí. Era una propaganda a blanco y negro de un show de magia. Nunca había ido a uno, ni siquiera cuando creía en ella. 
Decidí ir, por qué no, a pasar un rato, a tomar una cerveza, a creer en algo. La entrada era barata y el lugar algo lúgubre; esos sótanos raros de la Capital que parece que te pueden conducir a Narnia, a China o a un prostíbulo. 
Cené algo al paso, me puse el mismo pantalón, zapatillas y una camisa morada. Fui sola, como a las cosas que me interesan, por que siempre me interesan solo a mí. Me senté en una mesa, chiquita, redonda. Estaba colmado de gente el lugar, de gente que paga para que los entretengan, para no  terminar pensando lo mismo que yo un jueves por la tarde. Un bufón, Internet, una película. Siempre terminamos pagando por cosas que pensamos que necesitamos.
El mago se presentó solo y empezó, como lo suelen hacer, con un par de chistes. Para descongestionar la intriga. Una chica a su lado (siempre los magos tienen chicas lindas al lado) reía y sonreía, mostrando el comedor blanco y las caderas perfectas. Las piernas largas, con tacones negros. Cabello por debajo de las tetas. Colorado. Parecía un típico show de Magia. El tipo se llamaba, o se hacía llamar, El mago Ebun.  
Pidió silencio. Al principio comenzó con lo de las palomas, algo ya muy usado dentro del ambiente. Luego tiró algunos cuchillos al rededor de la flamante figura de su subordinada, que casi rezaba apoyada contra la pared. La gente aplaudía. Luego convirtió el agua en vino y caminó sobre las aguas. A no, no era ese, bueno, lo del vino sí. 


-Ahora sí, damas y caballeros de exquisita elegancia. Veremos magia de verdad. Lo que vieron antes, fue sólo pura suerte. Algo de premeditación. Y un poco de mi ingenio, por supuesto. Aplaudamos a la señorita Kabara por su valentía! Vamos! Ahora viene la magia-. El público aplaudía como foca y ansiaban ver de qué trataba todo eso.

-Ahora, señoras y señoras, hagamos de una vez algo de magia de verdad. 
El hombre quemó una flor y esparció sus cenizas en una maceta con tierra mojada. 
Luego mostró una botella llena de agua del Riachuelo y la colocó sobre la mesa.
Después, desagradablemente, mostró un conejo blanco muerto. Posó el cuerpo duro sobre la mesa.

A continuación dijo algunas palabras, agitó un pañuelo y desparramó un polvo "mágico" sobre toda la mesa. A sorpresa de todos, después de dos segundos, la suerte de los objetos cambió rotundamente.
La flor estaba ilesa, perfecta, en la maceta.
La botella de agua turbia se volvió cristalina.
El conejo, blanco y muerto, se tiró de la mesa y se fue brincando entre el público.

-Eso es lo que ustedes  siempre esperan. Magia. Nada de estas cosas pasan. Los árboles mueren, el agua se acaba y se mancha, y el especismo siempre mata. La magia sólo existe en un show de magia. El mundo se muere y aún todos creen que hay soluciones mágicas.