18 jul. 2013

Relato del primer beso

El hombre mitad bestia había caído en la trampa; la dama de los espejos había capturado su forma humana dentro de uno de ellos, liberando así a la bestia que se escondía colérica dentro de él. Esa alma furtiva si bien deseaba liberarse, sólo lo hacía para manchar sus garras de sangre; y luego llenar sus ojos de lágrimas.
Cuando de él salía su aspecto demoníaco, olvidaba su forma humana y todo lo que formaba parte de ella; la mujer que amaba, sus amigos en combate, su ser.
No había nada que el pudiera hacer; esa mujer usaba todos sus encantamientos y sus fuerzas en hacer de aquel hombre una máquina para matar. Una máquina para matar todo aquello que lo hacía vivir.
¿Qué trampa más sucia, no?
La mujer que él debía proteger estaba suspendida en un conjuro en forma de estrella  que apretaba su pecho y la dejaban inmóvil, plasmada en la pared.
Pero hubo algo que la dejó reaccionar; hubo algo en ese momento que le dijo que ella debía despertar.
Aome abrió sus ojos e imploró para que su amada bestia recobrara en sí y la mirara; pero no había caso. Aquellos ojos estaban rojos, y él gruñía como perro amenazando.
Pero pudo escapar del conjuro y luego cayó al suelo para ver la situación con los ojos vidriosos; La dama de los espejos reía jocosa al ver que su plan para eliminar a ese fuerte adversario estaba resultando un éxito.
La bestia estaba rodeada por un aura roja, llena de bronca, de ira. Su vida y la de ella pendían de un hilo  y eso lo aferraba más a su espíritu demoníaco, aunque él lo desconocía, al estar perdiendo su lado humano.
La jóven Aome repetía su nombre entre sollozos para hacerlo entrar en sí, aunque no había respuesta alguna. Por más pataleo que hiciera, el conjuro ya estaba hecho y la imágen tranquila y humana de Inuyasha dormiría para siempre en el espejo de aquella malvada mujer.
Era el fin.
Inuyasha sería una bestia para siempre, matando y manchando sus garras de sangre inocente. De su sangre.

Aome se sintió confundida. Sólo quería estar entre sus brazos y decirle que todo acabaría, pero ella sabía que eso era imposible.

Corrió a sus brazos
Sus amigos le gritaron que ella no lo hiciera, que él la despedazaría en cuestión de segundos
Pero no le importó, y cayó a sus brazos.
El la apretó, clavándole sus garras en los hombros.
Estaba fuera de si, a punto de acabar con la vida de aquella mujer que tanto se esforzó en cuidar.




Pero ella no hizo nada,

Sólo lo besó.













3 comentarios:

  1. Inuyasha!
    Nunca lo terminé de ver. Y sigo pensando que el personaje mas poderoso era el monje Miroku, por eso empezaron a limitarlo con abejitas mochas y esas cosas...
    Si, puedo ser muy nerd.

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    1. yo lo miraba de tikitita y me encantaba, encierra muchas cosas de mi vida. me marcó banda. y ahora lo volví a ver por youtube, soy una enferma. voy por el capítulo 86, en menos de un mes
      es una historia enredadísimamente bella, :)

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  2. Yo miré ese "dibujito" como le llamábamos en mi infancia adolescencia por estos lares, o animé como le dicen ahora. Entre otros dibujitos asiáticos.

    Saludo.

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