10 jun. 2014

Leyenda del hilo rojo


HISTORIA DEL HILO ROJO

Dicha leyenda nace en el momento en el que se descubre, que la arteria ulnar conecta al corazón con el dedo meñique. De aquí se comenzó a decir que los hilos rojos del destino unían los corazones a los meñiques.  Cuando éstos se entrelazan, simbolizan la promesa y la unión de las personas.
Existe predestinadamente un lazo afectivo que conecta a distintas personas desde su nacimiento. El hilo rojizo existe independientemente del momento de sus vidas en el que vayan a cruzarse y nunca puede romperse en absoluto caso.

LEYENDA DEL HILO ROJO
En la luna vive un anciano que cada noche busca entre las almas a aquellas que están predestinadas a encontrarse y unirse en la tierra, y cuando las encuentra, las ata con un fino hilo rojo, para que nunca jamás  se pierdan. 

Paralelamente, dentro de la cultura japonesa, existe otra leyenda del hilo rojo y se situa hace mucho, muchísimo tiempo atrás, donde un emperador supo que en una de las provincias de su basto reino, vivía una bruja vieja que tenía el poder de ver ese hilo rojo del destino, e hizo llamar a la bruja para conocer a su media naranja.
Al llegar la bruja, el emperador le ordenó buscar el meñique que tanto ansiaba conocer, para que lo llevara a su encuentro. La bruja, la vidente, lo llevó a un mercado en las zonas aledañas donde una pobre campesina llevaba consigo a una bebé en los brazos, mientras vendía lo que podía.
Al llegar ante la presencia de la campesina, la bruja le susurró al emperador: "Aquí termina tu hilo". Pero al escuchar sus palabras, el enfurecido y poderoso emperador creyó que era una mala broma de la vieja. Empujó a la campesina y la hizo caer, dejándola en el piso y con una herida en la pequeña frente de la bebé. Luego ordenó la detención de la bruja, para que luego sus escoltas le cortaran la cabeza.
Muchos años más tarde, el emperador, cansado de buscar a su destinada prometida, supo que por su edad debía ya casarse y ya sin remedio no buscaba el amor verdadero. Su corte le recomendó que desposara a la hija de un general muy poderoso.
Este aceptó, y llegado el día de la boda, tiempo después, conocería la cara de aquella mujer que lo acompañaría en su imperio. La mujer entró con un bellísimo vestido, adornada con las mejores joyas, y un velo que la cubría totalmente, incluyendo su rostro.
Al levantarle el velo, el emperador dio cuenta de que la hermosa mujer tenía una cricatriz particular y especial en su frente. Era la cicatriz que él mismo le había provocado al no ver jamás el destino que había estado delante de sus ojos.
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“Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre o la madre de tus hijos… Esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella…
Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderás siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y les impedirán, siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejarán de intentarlo… Se rendirán y buscarán a esa otra persona que acabarán encontrando.
Pero les aseguro que no pasarán una sola noche, sin necesitar un beso suyo.
Todos saben de qué estoy hablando, porque mientras estaban leyendo esto, les ha venido su nombre a la cabeza."

Paulo Coelho

14 comentarios:

  1. Yo amo hasta las mujeres que no conozco ni conoceré, amo a todas las que amo, a las que me aman y las que no, a las que amé y siempre seguiré amando, amo la malvada irredenta y amo mi amorosa salvadora , diva de mi amor.
    Que me correspondan no me afecta.
    Que me perdone mi amor, si cada mujer es una gota de ambrosía que llena el vaso calmante de mi sed.
    Creo que tengo unos mil millones de dedos.

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    1. "amo la malvada irredenta y amo mi amorosa salvadora"
      "que me correspondan no me afecta."
      qué espera! escriba un libro.
      :)
      espero que su amorosa salvadora no sea celosa por que si no está en el horno :P

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  2. Coincido bastante con el comentario anterior.
    Interesante historia. El emperador tenía sentido común, por eso no entendió que la bruja hablaba muy en serio. Como tuvo la suerte de comprobarlo.

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    1. lástima que el sentido común en estas situaciones no sirva de mucho.
      ¿cuántos amores nos habremos perdido por ser tan arrogantes y estúpidos?

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  3. ¡Ahora comprendo la razón de ese regalo que me enván todas las Navidades con una cinta roja! Es de alguien que me quiere.....

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    1. jajaja, ojo que es muy típica la cinta roja en navidad!

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  4. No me gusta la reglamentación Coelho de solo dos. ¿No podrían ser un par de decenas? No lo digo en plan Julio Iglesias. Con veinte almas que quieran compartir un rato conmigo de vez en cuando me doy por satisfecho. Ay, perdona que hablábamos de amor. Perdí el hilo.

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    1. bueno ,como es usted, cambiamos la regla.
      por lo menos que sea un número par!

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  5. Nah!
    Cohelo? En serio?
    Bueno, al menos no es Bucay...

    Es una buena historia, y demuestra cómo los japoneses estaban más adelantados que los occidentales en eso de la idea de la predestinación que inventaron los cristianos. Por suerte después vino Lutero y el libre albedrío...

    Saludos

    J.

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    1. de Coehlo lo último, sí.
      las ideas occidentales son más grasas; oriente siempre fue un poco más..espiritual?

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  6. Coelho, Bucay....
    Deberían encarcelarlos por aprovecharse de los corazones inocentes.

    Besos.

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    1. sabés que a una amiga le leí lo de Coehlo y se le escapó un lagrimón?
      ahora ya sé a quien echarle la culpa.

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