21 ene. 2014

9 Reinas

Volví a ver, por tercera vez, después de mucho tiempo, la película que protagonizan Gastón Pauls y Ricardo Darín. Un gran menjunje de estafadores  donde triunfa el  "ladrón que roba a ladrón". 
Casi al final, hay una escena memorable. Luego de que se le rieran en la cara a Marcos (el personaje de Darín) por que el cheque a cobrar se lo tendría que meter en el culo, Juan (Gastón) ríe por dentro pero muestra su cara de decepción y bronca sin pudor, actuando. Éste le dice con la mirada que no lo quiere ver nunca más en la vida y fue así que tomaron caminos separados. 
Ya en el subte, Juan, descansa con los ojos cerrados, apoyando la cabeza contra el vidrio.  Escena típica de un típico viaje en subte.
 Pasa un pibe repartiendo estampillas en el regazo de la gente casi sin hacer contacto visual. Le deja una a el protagonista. Abre los ojos, Juan, y se encuentra con la estampilla, mientras el chico sigue con su pequeño y rutinario labor.
Piensa. Vacila. Luego se saca de la campera gris un pequeño auto de colección. Le prepara un pequeño juego, si se puede decir, al chico, que no tendría más de 12 años; Colocó el autito en una de sus rodillas, y en la otra, 10 pesos. 

Vuelve, después de unos instantes, el mismo chico a recoger o no las limosnas de la gente. Interrumpe su aburrida  tarea la situación en la que lo pone Juan, nada cotidiana: elegir entre un juguete o un billete. 
Juan lo miraba mientras a los ojos.  
El pibe lo miró, también. Miró el juguete y miró la plata. Volvió a mirar a Juan.
Se llevó los 10 pesos y se fue, resignado, a que siempre tenga que elegir la plata. Por que con un juguete no se come, no se traga.
 Se fue.
-Ey- Murmura el estafador, llamándolo a volver. Y el pequeño, de mirada cansada, volvió.
Le ofreció también el juguete. 
El niño sonríó como si hace mucho tiempo  hubiera dejado de hacerlo.  




12 comentarios:

  1. es verdad, una gran escena.... me hace acordar al tapa de Nevermind, con el bebé persiguiendo el billete y perdiendo desde chico la inocencia...

    lo que se extraña a Bielinsky...

    ResponderEliminar
  2. Hace muhco no la veo, pero recorde esa gran escena (y gran final) perfectamente, me diste ganas de verla nuevamente!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. me alegra, hay grandes joyas en el cine argentino :)

      Eliminar
  3. Parece real como el subte mismo. No he visto la película pero anda por casa.

    Saludos Nele

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. hay mucho de esta realidad reflejado en los subtes

      Eliminar
  4. No soy muy nacionalista respecto al cine, tengo que admitirlo, pero 9 reinas me flasheó, sobre todo en escenas como las que tan bien describís.

    Te mando un abrazo y te dejo un humilde consejo de amigo bloggero: el contraste entre el fondo y el color de la letra se me hizo una tortura. Salaam

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. es que últimamente se dividió, para la gente, la manera de ver el cine argentino: lo que hace campanella y el cine under, que siempre así va a ser under.

      Eliminar
  5. Estoy dando vueltas por tus textos, y solamente te quería decir que tenés un estilo muy particular... algo así como una melancolía pop despojada.
    Mas allá "muchas palabras al pedo", me gusta lo que hacés.
    Suerte.


    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. si hubiese sido un tuit, escribiría "la pobreza arruina muchas infancias", pero como tengo ganas de escribir "palabras al pedo", hago una entrada.

      Eliminar
    2. No, no quise decir que vos escribías "palabras al pedo", sino que yo lo hacía, intentando explicarte las impresiones que me habían dejado tus textos.

      Te pido disculpas, si me expliqué mal. Y nuevamente suerte.

      Eliminar
    3. jajaja, bueno, igual escribo muchas palabras al p2..

      Eliminar