21 mar. 2014

Yo no sé que me habrán hecho tus ojos



Ada Falcón fue una de las pioneras cancionistas del tango en la Argentina de los años veinte, junto a Tita Merello, Rosita Quiroga y Tania.  Se llevó un sin fin de misterios con su canto, su belleza, su exilio y su muerte. Fue en la dorada época donde Buenos Aires no dormía y se parecía ésta a una belle époque en la historia Argentina. 
Canciones como Corazón de oro, Lo que nunca te dirán, Yo no sé que me habrán hecho tus ojos, Nada más, Te quiero. Entre otras. 
La estabilidad y el crecimiento económico, el fútbol, los tranvías,  los inmigrantes.   Los bares, los buenos muchachos  y los malos cigarros. Las mujeres siempre estaban perfectas; como si fueran joyitas, joyitas adornadas de joyitas. Todas unas muñecas. La mezcla de la clase alta y la no tan alta provocó el elixir cultural, donde se parió a el tango, este tango que siempre se vuelve a escuchar. Los tristes, los cargados; los que aún se amarran al barrio, a lo que se fue y que ya no es. 
La suya, su historia, tiene mucho de poesía y nostalgia.  Y de misterio; de preguntas sin respuestas, de que de un día para el otro, ya no está, y no hay pregunta que preguntar. Ni verso que escuchar. Ni amor que recordar. 

Ada Falcón hizo conocer el rugido de su voz a muy temprana edad. Fue la mayor de tres hermanas cantantes que no vale la pena recordar. Su voz endulzaba cada oído de la época, y aún sin ella cuando hizo cine mudo. A el amor también lo conoció temprano,  ese amor maldito que tanto le dolió.
Tuvo sus, como toda diva, excentricidades. Una casona en Palermo armada en lujo y buen gusto. Un descapotable rojo. Cosas carísimas. Pero bueno, ¿qué le iban a decir? Era ella  la dueña de esos despampanantes ojos verdes, la garganta fuerte y boca marcada. Muchísima gente importante y políticos de la época morían por Ada. Era un furor. Era la Emperatriz del tango.

Gardel no lo pudo evitar tampoco, y le imploró, una noche, caminando por la Boca luego de cenar, con ese hablar tan digno de un galán irresistible, como lo era él; 

-Piba, piba preciosa...Enseñame a cantar Yo no sé que me habrán hecho tus ojos. 


Su más fuerte vinculación amorosa fue con el compositor de tangos y director de orquestas, Francisco Canaro. Un tipo de la época, fíjese nomás; tantas chicas lindas que no podía tener sólo una. 

Su mujer, la francesa, ignoraba su amor hacia la Falcón. Y esta, dicen, se despidió de él cuando le insistió en que sólo se quedara con ella. El no hubiese querido separarse de su mujer para no dividir los bienes, y a parte, claro, por gato. Hasta hay rumores aún vivos de un embarazo por medio.

¿Por qué no pudo superarlo? ¿Qué tipo de daga le habrá clavado Canaro en el corazón? 
Fue él, sin duda, el hombre de su vida y de su muerte.

El corazón de Falcón siguió respirando por cuatro años más, donde grabaría sus últimas dos canciones; Corazón encadenado y Viviré con tu recuerdo.
Ella se despidió casi completamente del público y la vida lujosa. La última vez que cantó lo hizo detrás del telón, ni siquiera junto a la orquesta. No quería al público, el reconocimiento, el aplauso de la gente.  Se sentía desganada. Tal vez ya no creía en ese cuento de hadas. Ni en sus canciones. 



Y por eso jamás volvió a besar a otro hombre. Prometió volverse pura. No volvió, ni siquiera,  a  tomar un café con alguien. Se lo juró a Dios, vaya uno a saber por qué. 
 Se desterró completamente de Buenos Aires para irse a vivir a un pueblito dormido en la hermosa Córdoba. Con su madre, por supuesto, de la que nunca se separó hasta su muerte.

En Córdoba fueron reconocidas tiempo después como unas misioneras franciscanas, muy lejos de los lujos y de aquellas famas. Su madre luego murió y ella siguió en su búsqueda espiritual cerca de Dios. Como queriendo tapar el desenfreno que vivió, puliendo sus pecados. Su alma. 
En las dos ocasiones donde después de la lejanía decidió a hablar, mostró la vejez que la vestía y sus allegados problemas físicos y mentales causados por la edad; ella demostraba ser víctima de una especie de Alzheimer o algo semejante, pues cuando el preguntaban por el viejo amor hacia Canaro, ella repetía, segura de lo que salía de su boca, como protegiéndose de algún fantasma lejano:

-Yo, no lo recuerdo.










Pero yo no le creo, Ada; eso no es memoria perdida. Eso, se llama memoria selectiva.


26 comentarios:

  1. Qué lindo post!!!!
    yo tampoco le creo.
    pero linda voz la de la escritura además de la de Ada

    PD; sacá los numeritos para comentar, son un bajón. Fijate en configuraciones

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    1. muchas gracias!!
      creo que ya lo hice, si es que funciona bien

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  2. No conocía al personaje, pero como me gustan los tangos he ido a buscar, y el vídeo que he visto y con el cual tú ilustras la entrada me ha parecido muy bueno.

    Besos.

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    1. es una muy linda canción, entre otros tangos para recordar :)
      besos a vos!

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  3. Amo los 20, su contexto histórico es de lo más interesante :) Los hombres desde tiempos inmemorables, destruyendo corazones de mujeres.

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  4. no la conocia. ahora gracias a ti, si.

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    1. todos los días se aprende algo nuevo :)

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  5. Un buen post, voy a hurgar más bajo la falda del blog..

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  6. -Yo, no lo recuerdo -sí que es una excelente respuesta.

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    1. ¿cuántas veces nos habremos mentido así, no?

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  7. El documental del mismo título que, supongo, conocerás, es sumamente emotivo, construye una historia que te llega muy en lo profundo del ser. Tenes que ser una piedra para no sentir algo mientras lo ves.

    Saludos!

    J.

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    1. lo conozco, también está el de Te quiero donde actua Julieta Diaz.
      preciosa historia, para contarla de mil maneras.
      saludines!

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  8. Creo en esa memoria selectiva.
    Gracias por tan buena entrada sobre una grande del tango! Me encanta saber más.
    Un placer venir a tu blog, Nele. Abrazo enorme!

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  9. son hermosas esta historias de desamor en el tango, que hay varias... a Córdoba también como Gricel, mi musa preferida de las leyendas del tango... y así se llama una de mis hijas por ella y el tango y la historia de amor... Canaro era uno de loa grandes, no escucho tango pero es sabido, un nombre de los grandes... salu2...

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    1. Qué lindos los nombres con historias! Lo felicito por la elección del nombre de su hija :)
      Lamentablemente el mío es por el lugar donde nació "jesús"...je..

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  10. Qué historia! yo no soy muy allegada al tango, pero me deslumbró pensar en una buenos aires belle époque... gracias por compartirlo! un saludo :)

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    1. qué linda, sí, Buenos Aires alguna vez fue diferente...

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  11. Me gusta el cambio de color de tu blog. El escrito también.

    Abrazo lluvioso de Guayaquil.

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    1. Gracias! siempre ando toqueteando el blog a ver qué cosa le puedo mejorar/poner.
      abrazo linda n.n

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  12. Hay algun lugar donde pueda conseguirse el documental?
    Saludos!!!

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    1. https://www.youtube.com/watch?v=mbVRCOohjug te dejo éste que me gustó mucho!

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