10 sept. 2014

Calma

Ahora que mi ángel está borracho
y no se donde caer parado.
Ahora que tengo las uñas sucias
de seguir buscando oro
en este eterno barro.

Ahora que estoy despeinado,
con el corazón en las manos.
Con la sonrisa a medias
y los pies descalzos.


Ahora que perdí la lucha,
ahora que lo perdí todo.
Ahora que las bombas
no se escuchan.
Ahora que mis hombros
 lo cargaron todo.

Ahora que las calles de mi alma
solo se alumbran con la tibia luz
de los faroles de tus ojos.

Ahora que de los autos
ya no se escuchan ruidos,
y que la ciudad parece dormida;
sólo se escucha mi grito.

Quiero que me hables al oído,
como si hubiese autos o colectivos.
Como si supiera qué contestarte.
Es que estoy ido.
Como si te estuviese escuchando.
Es sólo que te miro.


Tal vez no sea tu palabra
la que me carga,
 la que me da una descarga
de esperanza, si no el sonido.
Y la magia de tu voz.

Apoyas tu cabeza en mi hombro.
Mi cabeza sobre la tuya.
Como generando un puente.
 Y eso, eso lo es todo.





6 comentarios:

  1. Hermosa estrofa final!! me encantó, como siempre. Ese puente lo es todo, creo que uno puede permanecer milenios así y no sentir hambre ni frío. Copado.

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  2. Ahora que sólo queda lo peor de mí, apareces tú...

    J.

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  3. Vivida la tristreza y el cansancio de vivir te alatarga, aparece su hombro y el puente es de ida y vuelta.

    Bravo, Belén.

    Beso y cafelito para ti.

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  4. ¿Lo escribiste vos, Belu? Sos una geniaaaa, me encantó ♥
    Abrazo enorme!

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  5. Digo yo, que un ángel borracho, debe ser de lo más cachondo.

    Besos.

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