24 feb. 2015

Todo parece estar en calma.
Dios existe y el mundo es liviano.
Tus pómulos se tiñeron de rosado.
El sol calienta la arena del arenero
de la plaza donde juega la inocencia
a equivocarse por primera vez.

Todo parece estar en calma.
Dios existe y la mundo es tibio
No hay niño sin abrigo
y los faroles de la calle
nunca se apagan.
Aunque venga una tormenta
los cielos sanarán mañana.

Luego el sol cae
y el atardecer es
un cuadro pintado
 con pinceladas rojas
de nostalgia acumulada



Solo hace falta una chispa.
Una duda.
Una brasa.





¿Oíste eso?
Se escucha un estruendo.
Estrépito.









Todo parece estar en calma
Dios ya no existe pero te acostumbras a ello

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