16 mar. 2015

Ángel guardián

Cuando los techos te aplasten
y las paredes te sofoquen.
Cuando se venga la noche.
Cuando mires y veas,
Que los días son iguales.
Cuando escuches y oigas,
que las noches son peores.

Ahí estaré,
seré la luz tersa de la vela.
La incandescencia,
en la oscuridad.


No creas que estoy lejos o ausente. 
Jamás te soltaría.
No dudes que te abrazo mientras duermes.
Júrame que tu recuerdo de mí es azul. 

Un chaleco antibalas.
Una caricia.
Un salvavidas.
Un abrazo.
Un soldado de tus deseos.
Una mariposa que se enreda en tu pelo.
Una lluvia de abril.


Hice un pacto con el tiempo,
y ahora soy el viento
dulce, etéreo y tibio,
 que te besa la frente.



El tiempo me puso en cada detalle,
en cada presente,
que da a tu día cansado,
a tus sueños devastados
 un poco de gracia,
un motor lleno de magia.
Una pluma que juega en tus mejillas,
a hacerte cosquillas,
para verte sonreír.


Cuando veas los pétalos 
de una flor inmarcesible
 bailar en el viento,
o ver pasar ligero a un diente de león,
Cuando enciendas la radio 
y en tus auriculares suene 
una linda canción.

Ahí estaré,
seré la luz tersa de la vela.
La luminiscencia,
en la oscuridad.


Siempre perfumo la almohada
con tu inefable esencia,
para soñar que soy yo quien te besa,
para olvidar que ahora 
soy tan solo un ángel, 
que muere por vivir en tus sombras.

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