12 ene 2015



"Dicen que el tiempo lo cura todo,
dicen que siempre se olvida,
pero las sonrisas y lágrimas
a lo largo de los años
me retuercen el corazón...


Mientras se apretaba el cinturón, Winston se asomó a la ventana. El sol debía de haberse ocultado detrás de las casas porque ya no daba en el patio. El cielo estaba tan azul, entre las chimeneas, que parecía recién lavado. Incansablemente, la lavandera seguía yendo del lavadero a las cuerdas, cantando y callándose y no dejaba de colgar pañales. Se preguntó Winston si aquella mujer lavaría ropa como medio de vida, o si era la esclava de veinte o treinta nietos. Julia se acercó a él; juntos contemplaron fascinados el ir y venir de la mujerona. Al mirarla en su actitud característica, alcanzando el tenderero con sus fuertes brazos, o al agacharse sacando sus poderosas ancas, pensó Winston, sorprendido, que era una hermosa mujer. Nunca se le había ocurrido que el cuerpo de una mujer de cincuenta años, deformado hasta adquirir dimensiones monstruosas a causa de los partos y endurecido, embastecido por el trabajo, pudiera ser un hermoso cuerpo. Pero así era, y después de todo, ¿por qué no? El sólido y deformado cuerpo, como un bloque de granito, y la basta piel enrojecida guardaba la misma relación

con el cuerpo de una muchacha que un fruto con la flor de su árbol. ¿Y por qué va a ser inferior el fruto a la flor?

- Es hermosa - murmuró.

- Por lo menos tiene un metro de caderas - dijo Julia.

- Es su estilo de belleza"






Orwell- 1984

23 dic 2014

El hombre demolido



"Todo puede repetirse en el planeta de un sol cuya galaxia gira una vez cada doscientos millones de años y que ya ha girado nueve veces.

Ha habido alegría antes.

Habrá alegría otra vez..."




El Hombre Demolido - Alfred Bester

1 dic 2014

EL PERRO MANSO



El perro manso mira el prado.

Nota de a ratos que todo lo claro

se desvanece y un manto

negro

cubre el cielo y trae los vientos
tibios, que lo acarician cuando
se acuesta a ver bailar al sol
en abanico
de un lado al otro lado.


El perro en el prado bosteza calmo

no tiene dueño no tiene amo

no sabe de tiempos

ni sabe de horarios

Desde la tierra cuna

mira a la luna

y desde allí ve difusas

las estrellas y las aventuras

que cuelgan de su cielo

que giran y giran

adornando el techo.


¿Por qué al perro no le asustan las sombras?

¿Por qué las lágrimas no se evaporan?

¿Por qué el tiempo me gasta las pasiones?

¿Por qué mi ángel se fue de viaje?

¿No puedo ser yo el perro un instante?