25 mar 2014
¿Qué andarás haciendo ahora?
No quiero que tu nombre me corte.
No quiero herirme.
Hablando conmigo misma me di cuenta de que hay tres tipos de despedidas.
Las consentidas, aquellas donde los protagonistas carecen de coraje y añoran hacerse añicos con recuerdos y promesas rotas. Donde el diablo ganó, otra vez, la pulseada, y ellos lo aceptan sin hacer demasiado ruido. "Que así sea" "Por algo será". Donde todas las palabras al fin son del viento y la cama vuelve a ser tendida sin extrañar aquel perfume, aquel ardor de los dos amantes. Donde dan vuelta la página una mano de cada uno, juntas; una sobre la otra. Y prometen quedarse con el mejor recuerdo, y si se ven por la calle es mejor fingir que por esa cuadra nadie transita.
Existen también, aquellas donde ninguno quiere despedirse. Donde aún en una distancia azul se escriben cartas que nunca llegan, donde no cesan las lágrimas y los cafés esperando una llamada. Donde el reloj pasa lento y rápido a la vez. Donde cada uno mira a la luna desde un lugar diferente a la misma hora. Rezando las mismas plegarias y suertes a un Dios que hace rato no escucha.
Y aquí va la última, mis queridos lectores, la última especie de despedida; aquellas que rompen olas y no dejan respirar al cuerpo, sometiéndolo a largos suspiros, aunque sea, a uno de los dos personajes. Son de esas tragedias donde uno ríe y el otro llora; donde uno puede luego acostarse en la cama a dormir plácidamente, mientras, el otro amante, no puede conciliar el sueño, entre la navaja, el espejo, el recuerdo y la pared.
En estas despedidas cabe destacar que siempre hay una esquina. Esa esquina donde ella se fue sin siquiera saludar y sin mirar hacia atrás. Esa mala bruja te hechó un hechizo y se hechó a correr. Y vos la ves, que se va cada vez más lejos; se hechó a andar sobre su hombro y no dio vuelta nunca más.
A lo lejos ríe.
A lo lejos se olvida.
Rompiendote el corazón, como si fuera un vaso que se te cae de las manos en la cocina, cuando andás pensando en otra cosa.
Algo así como
¿qué andarás haciendo ahora?..
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HAY DESPEDIDAS QUE TE HIELAN EL ALMA Y DE LAS QUE NUNCA TE REPONES.
ResponderEliminarILDUARA
¡Gracias por las visitas Ilduara!
EliminarEl amor es caliente; las despedidas, frías.
"...entre la navaja, el espejo, el recuerdo y la pared" Se lo que es eso, si habré tenido noches para olvidar, recordando un amor.
ResponderEliminarSaludos
debería ser al revés, eh, en realidad; noches para recordar, amores que olvidar. :P
Eliminarbesos :) gracias por la visita.
Interesante analisis sobre los diferentes adios!
ResponderEliminarbesos
Dicen que todas las despedidas son tristes, pero algunos hacen el paripé y lo que están deseando es que él otro o la otra se pierda y cuantos antes mejor. Despedirse a la francesa, también es una forma de dar muy pronto puerta. Las de verdad y sentidas, son las despedidas que duelen
ResponderEliminarUn abrazo.
Las que te arrebatan a la persona dejando el perfume en el aire..
Eliminar"Por si acaso yo no vuelvo
ResponderEliminarme despido a la llanera,
despedirme no quisiera,
pero no encuentro manera...."
Este post me ha recordado a esa canción venezolana muy poñular en mi juventud
qué bonito
Eliminardespedirme no quisiera
las despedidas son...como dice el indio. Besotes de un alma en pena...
ResponderEliminarde esos dolores dulces..
EliminarUna despedida que ojalá y fuera un... vuelvo pronto.
ResponderEliminarUn gusto conocer este Blog.
*Trato de ser miembro del mismo y me rechaza la cuenta??? tengo que investigar porqué, no es sólo con este blog.
Sabés, Leticia, que a mí me pasaba mucho eso? por eso decidí cambiar mi perfil blogger por el de Google+, por que me venía molestando seguido con que si "quería" pasar el perfil ahí. Tal vez tenga que ver con eso. Yo no quería, pero bue :P
EliminarUn gusto :)
hay que entender los motivos de la despedida, para poder bancarla después...no me gustan mucho éstas, pero en ocasiones terminan siendo lo más sano, supongo, no?
ResponderEliminar¿Y si a veces no hay motivos?...Nah...siempre los hay. uno los oculta.
Eliminarmucho más dificil que despedir es abrir el corazón para alguien nuevo.
ResponderEliminarY pensar que un clavo saca a otro clavo, esssssssso es peor..
EliminarDespedida es una palabra con peso específico, como una gran bestia... Un abrazo.
ResponderEliminarMe gustó. Abrazo.
EliminarLas despedidas son muertes en miniatura.
ResponderEliminarBesos.
Pequeñas muertes..
EliminarLa única despedida definitiva es la muerte.
ResponderEliminarEsperamos volver a leerte cuando recargues tus baterías.
Suerte
J.
Ahí sí que no hay un hasta luego.
EliminarYo no sé si recargo baterías o escribo por inercia, a veces.
Da igual, por lo general no me gusta. Ja.
Besos!
¿Qué andará haciendo ahora? Seguro y me piensa.
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