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16 mar 2015

Ángel guardián

Cuando los techos te aplasten
y las paredes te sofoquen.
Cuando se venga la noche.
Cuando mires y veas,
Que los días son iguales.
Cuando escuches y oigas,
que las noches son peores.

Ahí estaré,
seré la luz tersa de la vela.
La incandescencia,
en la oscuridad.


No creas que estoy lejos o ausente. 
Jamás te soltaría.
No dudes que te abrazo mientras duermes.
Júrame que tu recuerdo de mí es azul. 

Un chaleco antibalas.
Una caricia.
Un salvavidas.
Un abrazo.
Un soldado de tus deseos.
Una mariposa que se enreda en tu pelo.
Una lluvia de abril.


Hice un pacto con el tiempo,
y ahora soy el viento
dulce, etéreo y tibio,
 que te besa la frente.



El tiempo me puso en cada detalle,
en cada presente,
que da a tu día cansado,
a tus sueños devastados
 un poco de gracia,
un motor lleno de magia.
Una pluma que juega en tus mejillas,
a hacerte cosquillas,
para verte sonreír.


Cuando veas los pétalos 
de una flor inmarcesible
 bailar en el viento,
o ver pasar ligero a un diente de león,
Cuando enciendas la radio 
y en tus auriculares suene 
una linda canción.

Ahí estaré,
seré la luz tersa de la vela.
La luminiscencia,
en la oscuridad.


Siempre perfumo la almohada
con tu inefable esencia,
para soñar que soy yo quien te besa,
para olvidar que ahora 
soy tan solo un ángel, 
que muere por vivir en tus sombras.

18 ene 2015

Un perro flaco y moribundo
 va al costado del camino
 aunque no tiene destino. 

Sus patas hierven en un suelo 
caliente que dejó posar
 a un sol furioso de verano. 

Algunos coches pasan por la ruta
¿pero a quién le importa un perro?
Muere de sed.
Muere de miedo.

Ha caminado varios ratos
ha pensado tanto que
casi se le salen los sesos.

¿Porqué me abandonaron?
¿qué hice, carajos?
yo también quería conocer
el mar este verano...


14 ene 2015


 Ne me quitte pas

No me dejes
no me dejes
no me dejes

Hay que olvidar
todo se puede olvidar
lo que ya se fue

Olvidar el tiempo
de los malos entendidos
y el tiempo perdido
para aclararlos

Olvidar esas horas
que mataban a veces
a golpes de porqués
al corazón de la felicidad

no me dejes
no me dejes
no me dejes

Yo te ofreceré
perlas de lluvia
venidas de países
donde no llueve

Yo escarbaré la tierra
hasta después de mi muerte
para cubrir tu cuerpo
de oro y de luz

Yo haré un reino
donde el amor será el rey
donde el amor será ley
donde tú serás la reina

no me dejes
no me dejes
no me dejes

Yo te inventaré
palabras locas
que tu comprenderás

Yo te hablaré
de esos amantes
que han visto dos veces
arder sus corazones

Yo te contaré
la historia de un rey
que murió por no haber
podido encontrarte..

no me dejes
no me dejes
no me dejes

Se ha visto a menudo
resurgir el fuego
del antiguo volcán
que se creía demaciado viejo

Existen
tierras quemadas
que dan más trigo
que un mejor abril

Y cuando viene la noche
para que un cielo arda,
el rojo y el negro
¿acaso no se unen?

no me dejes
no me dejes

No voy a llorar mas
no voy a hablar
yo me ocultaré
para mirarte
bailar y sonreír
y al escucharte
cantar y después reír

Déjame volverme
la sombra de tu sombra
la sombra de tu mano
la sombra de tu perro

no me dejes
no me dejes
no me dejes




12 ene 2015

Asesina




Mira
mira como me desangro
mira como el cuchillo
me corta la piel
y hace añicos mi vida

Mira
mira como llueve en mis ojos
si río es por que estoy loco
y si muero, porque no estás en mis brazos

Mira
mira como trago las pastillas
mira como pasan por la garganta
me explotará el estómago
ahorcaré mi cuello
acabaré con la desidia
pero no te confundas
tú eres la asesina


1 dic 2014

EL PERRO MANSO



El perro manso mira el prado.

Nota de a ratos que todo lo claro

se desvanece y un manto

negro

cubre el cielo y trae los vientos
tibios, que lo acarician cuando
se acuesta a ver bailar al sol
en abanico
de un lado al otro lado.


El perro en el prado bosteza calmo

no tiene dueño no tiene amo

no sabe de tiempos

ni sabe de horarios

Desde la tierra cuna

mira a la luna

y desde allí ve difusas

las estrellas y las aventuras

que cuelgan de su cielo

que giran y giran

adornando el techo.


¿Por qué al perro no le asustan las sombras?

¿Por qué las lágrimas no se evaporan?

¿Por qué el tiempo me gasta las pasiones?

¿Por qué mi ángel se fue de viaje?

¿No puedo ser yo el perro un instante?

23 oct 2014


¿Qué escribirte que no esté trillado?
 La noche está estrellada 
y vos, vos no estás conmigo...  

23 sept 2014

?!


Entre los derrumbes crecen flores hermosas
 y todo este caos me alborota.
¿qué hago si lo que amo me mata?
¿qué hago si la bomba en mis manos estalla?
Lo que me levanta me tira y
y no puedo más con todo esto
El mismo círculo que gira y gira,
donde el final es el comienzo.

Las mantas me dan frío
Al rededor sólo tengo ruidos
Cierro los ojos y escucho los latidos
de este corazón que se desangra.

No entiendo qué es lo que quiero.
No entiendo al animal que grita dentro.
Tengo un nudo en la garganta
de verdades que me cuento
y ni yo me las creo.
O tal vez no me escucho.
O ya no sé lo que siento.

¿Nunca quisiste ser sólo una piedra?
o un perro manso que duerme al sol
que malos los sentimientos
que confuso mi corazón
llueve afuera y llueve dentro
y sin embargo todo es tan seco
como si no hubiera flor.


25 mar 2014

¿Qué andarás haciendo ahora?




No quiero que tu nombre me corte. 
No quiero herirme.
Hablando conmigo misma me di cuenta de que hay tres tipos de despedidas. 
Las  consentidas, aquellas donde los protagonistas carecen de coraje y añoran hacerse añicos con recuerdos y promesas rotas. Donde el diablo ganó, otra vez, la pulseada, y ellos lo aceptan sin hacer demasiado ruido. "Que así sea" "Por algo será". Donde todas las palabras al fin son del viento y la cama vuelve a ser tendida sin extrañar aquel perfume, aquel ardor de los dos amantes. Donde dan vuelta la página  una mano de cada uno, juntas; una sobre la otra. Y prometen quedarse con el mejor recuerdo, y si se ven por la calle es mejor fingir que por esa cuadra nadie transita. 

 Existen también, aquellas donde ninguno quiere despedirse. Donde aún en una distancia azul se escriben cartas que nunca llegan, donde no cesan las lágrimas y los cafés esperando una llamada. Donde el reloj pasa lento y rápido a la vez. Donde cada uno mira a la luna desde un lugar diferente a la misma hora. Rezando las mismas plegarias y suertes a un Dios que hace rato no escucha. 

Y aquí va la última,  mis queridos lectores,  la última especie de despedida; aquellas que rompen olas y no dejan respirar al cuerpo, sometiéndolo a largos suspiros, aunque sea, a uno de los dos personajes. Son de esas tragedias donde uno ríe y el otro llora; donde uno puede luego acostarse en la cama a dormir plácidamente, mientras, el otro amante, no puede conciliar el sueño, entre la navaja, el espejo, el recuerdo y la pared. 
En estas despedidas cabe destacar que siempre hay una esquina. Esa esquina donde ella se fue sin siquiera saludar y sin mirar hacia atrás.  Esa mala bruja te hechó un hechizo y se hechó a correr. Y vos la ves, que se va cada vez más lejos; se hechó a andar sobre su hombro y no dio vuelta nunca más. 
A lo lejos ríe. 
A lo lejos se olvida.
 Rompiendote el corazón, como si fuera un vaso que se te cae de las manos en la cocina, cuando andás pensando en otra cosa.
Algo así como

 ¿qué andarás haciendo ahora?..

21 mar 2014

Yo no sé que me habrán hecho tus ojos



Ada Falcón fue una de las pioneras cancionistas del tango en la Argentina de los años veinte, junto a Tita Merello, Rosita Quiroga y Tania.  Se llevó un sin fin de misterios con su canto, su belleza, su exilio y su muerte. Fue en la dorada época donde Buenos Aires no dormía y se parecía ésta a una belle époque en la historia Argentina. 
Canciones como Corazón de oro, Lo que nunca te dirán, Yo no sé que me habrán hecho tus ojos, Nada más, Te quiero. Entre otras. 
La estabilidad y el crecimiento económico, el fútbol, los tranvías,  los inmigrantes.   Los bares, los buenos muchachos  y los malos cigarros. Las mujeres siempre estaban perfectas; como si fueran joyitas, joyitas adornadas de joyitas. Todas unas muñecas. La mezcla de la clase alta y la no tan alta provocó el elixir cultural, donde se parió a el tango, este tango que siempre se vuelve a escuchar. Los tristes, los cargados; los que aún se amarran al barrio, a lo que se fue y que ya no es. 
La suya, su historia, tiene mucho de poesía y nostalgia.  Y de misterio; de preguntas sin respuestas, de que de un día para el otro, ya no está, y no hay pregunta que preguntar. Ni verso que escuchar. Ni amor que recordar. 

Ada Falcón hizo conocer el rugido de su voz a muy temprana edad. Fue la mayor de tres hermanas cantantes que no vale la pena recordar. Su voz endulzaba cada oído de la época, y aún sin ella cuando hizo cine mudo. A el amor también lo conoció temprano,  ese amor maldito que tanto le dolió.
Tuvo sus, como toda diva, excentricidades. Una casona en Palermo armada en lujo y buen gusto. Un descapotable rojo. Cosas carísimas. Pero bueno, ¿qué le iban a decir? Era ella  la dueña de esos despampanantes ojos verdes, la garganta fuerte y boca marcada. Muchísima gente importante y políticos de la época morían por Ada. Era un furor. Era la Emperatriz del tango.

Gardel no lo pudo evitar tampoco, y le imploró, una noche, caminando por la Boca luego de cenar, con ese hablar tan digno de un galán irresistible, como lo era él; 

-Piba, piba preciosa...Enseñame a cantar Yo no sé que me habrán hecho tus ojos. 


Su más fuerte vinculación amorosa fue con el compositor de tangos y director de orquestas, Francisco Canaro. Un tipo de la época, fíjese nomás; tantas chicas lindas que no podía tener sólo una. 

Su mujer, la francesa, ignoraba su amor hacia la Falcón. Y esta, dicen, se despidió de él cuando le insistió en que sólo se quedara con ella. El no hubiese querido separarse de su mujer para no dividir los bienes, y a parte, claro, por gato. Hasta hay rumores aún vivos de un embarazo por medio.

¿Por qué no pudo superarlo? ¿Qué tipo de daga le habrá clavado Canaro en el corazón? 
Fue él, sin duda, el hombre de su vida y de su muerte.

El corazón de Falcón siguió respirando por cuatro años más, donde grabaría sus últimas dos canciones; Corazón encadenado y Viviré con tu recuerdo.
Ella se despidió casi completamente del público y la vida lujosa. La última vez que cantó lo hizo detrás del telón, ni siquiera junto a la orquesta. No quería al público, el reconocimiento, el aplauso de la gente.  Se sentía desganada. Tal vez ya no creía en ese cuento de hadas. Ni en sus canciones. 



Y por eso jamás volvió a besar a otro hombre. Prometió volverse pura. No volvió, ni siquiera,  a  tomar un café con alguien. Se lo juró a Dios, vaya uno a saber por qué. 
 Se desterró completamente de Buenos Aires para irse a vivir a un pueblito dormido en la hermosa Córdoba. Con su madre, por supuesto, de la que nunca se separó hasta su muerte.

En Córdoba fueron reconocidas tiempo después como unas misioneras franciscanas, muy lejos de los lujos y de aquellas famas. Su madre luego murió y ella siguió en su búsqueda espiritual cerca de Dios. Como queriendo tapar el desenfreno que vivió, puliendo sus pecados. Su alma. 
En las dos ocasiones donde después de la lejanía decidió a hablar, mostró la vejez que la vestía y sus allegados problemas físicos y mentales causados por la edad; ella demostraba ser víctima de una especie de Alzheimer o algo semejante, pues cuando el preguntaban por el viejo amor hacia Canaro, ella repetía, segura de lo que salía de su boca, como protegiéndose de algún fantasma lejano:

-Yo, no lo recuerdo.










Pero yo no le creo, Ada; eso no es memoria perdida. Eso, se llama memoria selectiva.


17 mar 2014

Versos a la mujer ausente

Te recuerdo. 
Siempre te recuerdo. 
¿Cómo no recordarte? 
Lunática. Dramática. Emocionante. 
Explosiva. 
Cada calle era un puente.  Cada día, diferente. 
Te recuerdo cuando despertábamos en la misma cama, aturdidos por los bocinazos y los pájaros que madrugaban. Tus cabellos despertaban en mi cara y corriéndolos como cortinas  encontraba tu cara.. Dormida.
 Despierta o dormida,  siempre parecías soñar.
  
A veces, despertaba yo después y me encontraba con tus soles mirándome. 
Me sentía amado. Como a un niño. Me recordabas que aún luego de tantos años podía sentirme hermoso. 
Iluminado. Por tus ojos. 

La ciudad amanecía y el día  entrante, igual a todos, hacía que ya desde temprano tuviera ganas de fumar, aún sin desayuno.  Vos te quejabas, siempre te quejabas,  y me hacías un café, oscuro y profundo. Algunas tostadas. Un par de besos.

Podría encender el televisor y ver en las noticias que caía el mundo. 
Pero yo estaba ahí, amaneciendo contigo,
 y todo lo demás ya no importaba. 

Las palabras que salían de tu boca parecían poesía o el guión de una buena película. Jamás había algo librado al azar; siempre con la punzada perfecta, con el punto y los ovarios bien puestos.  Con la pregunta tajante, en el momento perfecto.

A veces se apagaban las luces de tu optimismo  y sólo por tus cachetes rodaban las lágrimas. Intentaba abrazarte pero a veces no querías. O tal vez querías que te abrazara más fuerte, o que llorara contigo. Siempre fue dificil comprenderte.

 Tal vez sólo querías estar sola. 
Te sentías cansada, el mundo te oprimía, la vida era nada y hacías rabietas en la cama. Pataleabas. Te comportabas muchas veces como una niña. Pero eso también me gustaba, aunque otras me molestara. Me gustaban tus peluches, tus canciones, tus manos, tus pies bailando debajo de las sábanas. Cuando peleábamos llovía en mi cielo. Si no me encontraba contigo me encontraba en la nada. Estaba perdido. Asustado. Y luego volvíamos, y me acurrucaba en tu pecho. 
Y volvíamos a amar. 
A creer. 
Un rato más. 
Aunque sea.


 Comprendí que las damas son cosa del pasado y que las mujeres, de verdad, son explosivas. Bombas. Eternas guerras. Llenas de paz.
Dentro tuyo cabía un sin fin de flores. Convivían la niña, la mujer, la guerrera, la amante, la amiga  y la madre en una sola belleza. La octava maravilla del mundo. No sé como nunca quisiste ir al psiquiátra. Estabas loca. Sos una loca. 
Y eso, eso también me encantaba.


¡Y cuando sonreías!

 ¡Qué hermosa sonrisa! 
Cuando sonreías no había más hambre en el mundo, los presidentes eran honestos, los médicos curaban corazones y Vietnam era sólo un cuento. Los soldados disparaban versos y los ángeles cumplían milagros.
 Dios existía. 
Y vos eras mía.
 Tan mía que también eras del viento.



27 dic 2013

Magdalena melancolía

Lo habían matado, al tipo, como a un perro. 
El fue quien cruzó las vías, en el cruce del Oeste con el Este, pero  es que todo pasó rápido, salió así, por que  unos vagos le querían robar. El, pobre, siguió su instinto de correr. Pero el tren no iba a parar ni lo iba a ver, y el tampoco iba a sentarse a pensar. Buenas o malas decisiones, según la circunstancia.
Y hasta muerto seguía siendo humillado; le robaron las zapatillas al muerto, y éste murió descanzo.
Pero poco importaba, si eran Nike o eran truchas, después de eso. Sólo se respiraba su ausencia. 
Él murió, y Magdalena también. 
Toda esta pena por unas zapatillas.

Ella lo estaba esperando, iban a encontrarse en la esquina de su casa. Cuando se enteró...cuando se enteró el mundo se le destrozó, y quedó desnuda, frágil, en la oscuridad.
Magdalena lo quería mucho, lo quería tanto que nunca dejó de llorar. A veces lo trataba de ocultar, al pasar de los días, por que ella sabía que moría gente todo el tiempo. Y que la gente, que había rodeado hasta al final a esas personas, sigue de pie, atropellada, pero de pie. 
No entendía como todo era tan siniestro; aún los  papás de él  no caían y tenían que estar con papeles burocráticos, reconocimientos tortuosos, y lamentos por doquier. 
Y ella, pobrecita ella, que no quería saber nada de nada. No quería abrir los ojos ni un poquito. Que sólo quería despertar de la pesadilla, o si ésta fuera realidad, dormir para siempre un rato más.
Todos los 21, todos los días, ella recordaba. Y tenía miedo, le decía a su mamá, tenía miedo de que con el paso del tiempo se le olvide su cara. Tenía miedo de terminar creyendo que nunca existió. Tenía miedo de que todo sea tan cruel como a veces parece ser.



"La gran mayoría de los muertos no tienen verdad, reparación ni justicia. Así es la muerte, así los asesinos, así la vida"

22 jul 2013

amores perros y plumudos



Qué controversias con las que se ve uno face to face todos los días;

a uno no le gusta monsanto y lo termina consumiendo,
no le gusta la trata y va de putas,
no se quiere ser machista pero no levanta ni un plato de la mesa,
 no quiere contaminación pero tira la Coca Cola por la calle...

Ser consecuente siempre con lo que uno piensa es un gran dolor de cabeza, pero a fin de cuentas creo que tiene una gran retribución espiritual, no? O por lo menos uno piensa eso, por que si no qué más da? sería todo más mierda todavía.


A mí me pasa con los animales. Creo que si no me dedicara en algún futuro al arte, me dedicaría a trabajar y vivir entre estos bichines tan hermosos. Tal vez en una reserva natural  o en las malditas perreras, dándoles todo el cariño acumulado que tengo para estos peludos amigos.

En casa vivo con mis animales; tengo dos perras preciosas y un loro amazónico de cabeza azulada. Son tres de los cinco pilares más importantes que tengo en la vida. Pero me pasa algo bastante extraño con estos pichis. ¿mi loro no debería estar en la selva? ¿mis perras no deberían corretear y oler cual culo pase por su vida?
Uno está acostumbrado en la sociedad a poseer; casas, auto, computadora. Hasta jardines con flores, árboles, terrenos. Pero sin ir más allá, creo que la pregunta es obvia. ¿quién soy yo para decidir por ellos? ¿quién soy yo para limitarlos con garrotes y paredes? ¿por qué debo decidir cuándo salen a pasear o qué tan lejos deben ver el cielo?
Sé que sin embargo son a su manera felices; Coquito no está enrejado todo el día;
A la mañana temprano lo coloco en el fondo de mi casa, tiene una gran vista al cielo, árboles, ruidos. Pero cuando está en el fondo lo tengo dentro de la jaula por que hay gatos cerca y por que ya unas 8 veces se fue a la casa del vecino. Y no es ningún chiste que pase eso; las veces que se voló fue porque pasó algo que lo asustó e instintivamente abre las alas y vuela hacia cualquier parte sin mirar. A parte no sé que le ven de normal a tocarle el timbre al vecino y decirle: Hola, se me escapó el loro, puedo pasar a tu patio a buscarlo? Encima como es verde no lo encontrás ni a palos; se camufla totalmente y se queda asustado, quieto en un lugar sin moverse.
Luego tipo 3 de la tarde lo llevo al patio delantero, que es más próximo a la casa y no pasa naranja ni gatos. Ahí sí le abrimos la jaula y le ponemos un palo para que haga las piruetas locas que tenga ganas.
A la noche duerme en mi piesa, pongo algunos diarios para que no me cague el piso de madera y duerme arriba de la jaula. Es muy lindo cuando duerme; esconde una patita y duerme sólamente sobre una, echando su cabeza hacia atrás, como escondiéndola entre sus alas, o simplemente a veces cierra los ojos.
Lo más lindo es cuando retribuye todas las cosas que uno hace por él. Cuando le hablás con una voz dulce (bah, sólamente tiene esa confianza con mi hermano y conmigo) gira un poquito la cabeza para que lo mimes atrás de la cabecita, los cachetitos, el pico. Es muy dulce y dócil aunque a veces se muestre a la defensiva. Es propio de su naturaleza; el loro no es el animal más fuerte de la selva.

Desde hace un tiempo estamos pensando en donarlo a una reserva natural o a un lugar en el que haya más aves libres pero cuidadas. Realmente me cuesta horrores imaginármelo ahi, viviendo una vida totalmente diferente. Pero en el fondo sé que debería vivir esa vida, llena de los de su hermosa especie y en un lugar cálido y lleno de alturas, colores.
Me lo imagino diciendo las cosas que dice en mi casa, gritando en medio de cualquier lugar ¡Andrés, bajá a comer! ¡Tivolino, vení para aca! Imitando ladridos de perro o gemidos de alguna vez que me escuchó coger.
Lo extrañaría muchísimo. La mía sería una casa muy diferente sin ese pequeño bomboncito.
Aunque espero que si se va, sea aun más que feliz, y no extrañe tanto...





Con las perras me  pasa algo parecido; son los dos solcitos de mi vida.
Recuerdo que hace unos dos años fui a  pasar el fin de semana con amigos al bosque de Santa Catalina, en Lavallol. No la pasamos precisamente bien porque hubo una historia media extraña; tipo 2 de la mañana unos se fueron a comprar liyos a la ruta contigua al bosque y volvieron corriendo, dijeron que habían visto como dos tipos con moto le habían robado a un chabón. Éstos los vieron, y de a ratos escuchábamos dentro del bosque a las motos. Había momentos escalofriantes, éstas se escuchaban a veces más cerca que antes; voces, linternas.
En fin, me fui por las ramas. Cuando volvimos de ese fin de semana pasamos por una casa que decía "regalo cachorros", obviamente no me resistí y aunque sea quería chusmear a los chiquitines. Mis dos amigas y yo  nos llevamos uno c/ una. Yo me llevé a uno que en realidad no me gustaba mucho pero se parecía mucho al perrito que tenía en ese entonces. Era manchado y ella también. Por ende les pusimos nombres parecidos; Tivolino y Tivolina.
Tivolino,que cuando vino su amiguita ya tenía dos años, vino el mismo día en que murió mi abuelo. Recuerdo que mi papá me dijo "se fue el abuelo pero traje a alguien para que no estés triste" o algo por el estilo.


ésta es Tivolina, unos días después de llegar a casa.



acá les dejo un videito de mis amores manchaos

https://www.facebook.com/photo.php?v=10200995253910614&l=8087970439366488341

El tiempo pasó y Tivolino ya no está; como tenía esa encrucijada que estoy intentando explayar en este texto, lo dejaba como dos horas por día salir solo y tranquilo por el barrio a hacer sus travesuras, ya que el luego volvía y rasguñaba la puerta para entrar.
Pero bueno, un día no lo hizo. No sé si por que llovió justo esa tarde y perdió el rastro, le pasó algo o se quedó con otra persona, o perrita. Yo quiero creer que el está bien, donde sea que esté.

Tivolina extrañaba mucho la compañía de otro animal
A sí que el tiempo pasó y éste hizo lo suyo;
Me había juntado a escabiar con conocidos desconocidos en una plaza cerca de casa y cayó por arte de magia, con sus patitas una pequeña morocha toda sucia, llena de pulgas y hasta bañada en vino por algún borracho despreocupado.
(ésta fotito es cuando tenía ya como 4 meses, antes era más besable todavía)


Juro en mi vida que rompió más cosas de las que tenía en mi casa;
basura
pisos
paredes
colchones
acolchados
vasos
sabanas
almohadas
camperas
remeras
bombachas
medias
jarras
lápices
dibujos

pero lo que nunca me va a romper, a diferencia de tantas personas, es el  corazón
es lo más dulce que hay.

pero yo sé que su vida está en la calle, por que me lo demuestra cada vez que abro la puerta, la saco a pasear y se desespera. Pero no la puedo dejar en la calle, es tan loca que cruza sin mirar, es muy atropellada.
Pero su vida está ahi, y eso, eso sí me rompe el corazón.

19 jun 2011

Es increible la poca importancia que le da la gente a lo ajeno. Lo tan poco interesante que es una pasión para otra persona. Lo que se caga la gente en el otro. Lo poco que les importa si te costó hacerlo, pensarlo...Total, cada uno cuida su culo y listo.
Hace unos días saqué de la calle a un pichi precioso, super agradecido con todo, para que mi mamá al ir a la carnicería "sin querer" lo haya dejado escapar e importándole tres carajos no fue capaz ni de llamarlo ni de buscarlo un poquito. Total, no es de ella. No le interesa. Con lo que SABE que me importan este tipo de cosas, se da el lujo de ir campante a abrir la puerta y dejar un espacio aparentemente obvio para que se escapara. Y el lujo de salir de la carnicería sin mirar a los dos lados de la calle para ver si estaba por ahí.
Que bronca.

24 jul 2010

Lo mágico del amor es que no es fruto de ningun cálculo.

Hitler amaba a su perro. John Lennon amaba a su mujer. Mis viejos en su momento se amaron mucho. Yo amo a mi perro, y a una persona. Pato Fontanet amó a su novia y la extrañó/extraña tiempo después. Kristina ama a Nestor K(bah, se supone). Mi amiga ama a su novio.
El amor y el afecto se expresan de mil maneras diferentes, y a la vez, hay muchos tipos de amores. Más allá de que el sentimiento no sea correspondido, y te amargues sufriendo y partiéndote en dos porque esa persona o ese amor no te quiere de la misma manera, sentite feliz…Feliz porque no hay nada más humano que sentir amor. No hay nada más lindo que ver la foto de una persona y sonreir automáticamente. De imaginártelo con vos, y pensar variantes a la vez. No hay energía más bonita que ese cosquilleo, que ese temblor en el cuerpo, que esos latidos tan rápidos del corazón.
Los científicos y matemáticos también se enamoran. Su vida puede estar contaminada de números y ecuaciones, pero como dice en el título (frase de un autor que no recuerdo el nombre) el amor no es fruto de ningún cálculo, y por eso es tan mágico…
Es algo inesperado, incontrolable, algo que te hace hacer cosas que jamás pensaste que ibas a llegar a hacer por alguien. Te hace pensar en el qué andará haciendo ahora, en si le gustará la carta que le hiciste, o si se desmoronará como vos, después de aquella despedida.
Ayer hablando con mi mejor amiga, le conté que le volví a hablar a esta persona que tanto quiero…Que le dije las cosas que sentía por el, desde que lo conocí y hasta ahora. El flaco al principio parecía, que se yo, enganchado, ponele…después le pareció seguramente una gomada, y le dio igual. En fin, mi amiga me dijo que para qué, si sabía que iba a pasar eso, después de todo lo que pasó, y que al flaco le daba igual, y que iba a sufrir, y qué sé yo.
A esto iba el tema…Okay, me parte en dos (y un poco más también) que él no sienta lo mismo que yo, pero no por eso va a dejar de ser un sentimiento lindo, pleno. No por eso voy a dejar de querer sentirme viva, completa. Con el tiempo, seguramente, este “amor” se va a ir desgastando (porque no recibe nada a cambio), pero mientras esté intácto, quiero que sea algo lindo. No tengo ganas de hacerme problemas en si me quiere o no, en si quiere garchar solamente o no. Solo tengo ganas de sentir esto, porque a mi me hace bien. Él me hace bien, también.
Tal vez sería algo diferente si yo estuviese enamorada o enganchada con un flaco que sea una basura, que no vale ni 2$, que no tendría que haber entrado a mi vida jamás. Pero esto es todo lo contrario. Me parece que está bueno esto de engancharme con una persona que vale la pena, una persona que si todos lo conocieran como lo conozco yo, estarían embobados. Ja, ahora me doy cuenta que no solo tengo buen gusto para la música, si no también para la gente.
En fin, no hay nada más pleno y lindo que sentir amor. Ese era solamente el mensaje.