15 oct. 2013

Historias inventadas y el viaje que no debería haber viajado.


El lunes me enteré de que Willy Crook tocaba en Temperley. A mi me encanta Willy Crook y de pedo tenía plata para la entrada. A él también le gusta Willy Crook, así que eran unas ganas dobles. Hacía rato no lo veía y era posible cruzarlo de "casualidad". ¿Por qué no habría de intentarlo? Tal vez me podría regalar un beso. O sacarme a bailar, no sé.
Reírnos. Acordarnos. u mejor olvidarnos.
La semana pasó tan rápido como pasa el tiempo. Ya ni me acuerdo lo que hice en la semana, pero no creo que debería tampoco acordarme. La memoria está para las cosas más interesantes, no para una semana cualquiera. Pero nadie le avisó a la memoria.
Esa semana no debería haber sido cualquiera; debería haber ido a comprar la entrada.
 Me olvidé, como uno se olvida de las cosas. Pasó. Se me pasó.
Y cuando me quise acordar estaba en mi cama, durmiendo en la noche del viernes.
 Qué boluda, pensé antes de dormir. Debería haber ido. Tenía ganas de verlo.


Como por arte de magia estaba en la entrada del antro y me encantaba lo que tenía puesto; me sentía un diez, con ganas de bailar. Con el presentimiento de que iba a estar en un lugar en donde todos curtían la misma necesidad de escuchar algo que porfin tengas ganas y moverte, moverte como se te cante.
Era de noche y tenía una campera, oscura, que brillaba. Como cuero. Me la saqué cuando entré. ya había empezado todo. Me sentía apretada. Mucha gente. Willy estaba creo, no lo escuché mucho.
Llegué y vi una mirada.Vi una mirada que acaparaba todo el lugar. Se me congeló la respiración. Ahí estaba él, y no me estaba mirando a mí.
Ella lo estaba mirando.
Y el también.

Me desperté de un golpe. Estaba aturdida y triste.
Menos mal que no fuí, no?

¿Fui?

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