31 may. 2014

Malas prioridades

Toda simpleza merece una duda. Por momentos cuando paso días tan tranquilos en el ruidoso Buenos Aires (encima ganó Banfield, hay bocinazos y banderas por doquier) me resulta un poco sospechoso; se me ocurre pensar en qué tan cerrados tengo los ojos,  por qué es que me siento sorda aún teniendo oídos, por qué es que no me llega nada. La burbuja de la irremediable individualidad es inmensa. Y obviamente este post empieza por un lado y termina en el Congo.

Hablando del Congo, ¿Por qué desde que nacemos sabemos que hay tanta muerte atroz y hambre descomunal en Africa y también sabemos que nunca se resuelve nada? ¿No creen que con los negocios indiscutiblemente fructíferos de Africa (generalizando) se resolverían muchos conflictos sociales, como por ejemplo la salud? ¿A caso es que ya no nacen más Mandelas? Hasta en la Sabana gana el billete. Y otro negro muere. 

¿Por qué todavía no hay agua potable "para todos" en el Chaco? ¿Y en India? ¿O China? ¿Por qué con tanto mal aire los "más inteligentes" de Oriente no cambian empresas por más personas saludables? ¿Tan poco sutiles son al demostrar que no les importa?
Toda esa política ambiental muere cuando el contrato y la bolsa de billetes está sobre la mesa. 
¿Por qué los que nos tienen que cuidar, entre comillas, no nos cuidan tanto? ¿Vale entonces todo ese derecho que les damos por sobre nosotros? 
¿No estaremos siendo tontos?

¿Por qué todos sabemos que Constitución es un lugar de historias terribles y eso nunca cambia? ¿Ya nos vamos acostumbrando a no pasar por Constitución después de las nueve de la noche?

En la guerra siria murieron y mueren más de 150.000 personas, 5 millones de niños afectados, tantos exiliados y mundos cambiados que ya ni tiene sentido pensar que un gobierno, aunque sea un dictador, merece volver a ser votado. Lamentablemente, bueno,  Al Asaad parece que festejará otra revuelta por que los partidos opositores no se ponen de acuerdo. Como pasa en todos lados, también. Los sirios están cansados y lamentablemente prefieren volver a vivir en dictadura, según encuestas, que estar a la incertidumbre de un nuevo gobierno, donde los postulados son dos desconocidos. ¿Más vale malo conocido que malo por conocer, dicen? Así parece. 
Están entregados a la conformidad de la falsa paz y no quieren más sangre en sus ya destruidas ciudades. Prefieren la estabilidad y la seguridad de antaño a entregarse a los rebeldes, que dominan   el 60% del territorio. Dos malas salidas. Influenciados, dicen,  por Al Qaeda. Elegir democráticamente no tiene mucho sentido si todos los cambios son malos. 
Todo va a volver a la puta normalidad. Y Estados Unidos sigue metiéndose en el medio. China y Rusia, también. 
Todas las historias se repiten, ganan y pierden los mismos, pero los  muertos son siempre ajenos, simples experimentos, que no tienen nada que ver con esa pelea. Los reyes mandan  al frente a los peones. 

En Gaza, PALESTINA, el horror se aspira todos los días. En la costa de Gaza, donde pescan los encarcelados palestinos que no tienen que comer ni para vender, se reciben bombardeos constantes de los barcos israelíes, que custodian las aguas y funcionan también como bloqueo económico. Bombas al azar, eh, claro, como toda bomba. Que muera el que muera, qué me importa.
En esa parte de la Tierra crecen chicos de nueve, diez años que ya no tienen ningún familiar, que están solos en esta vida. Por  ellos haber muerto en alguna intifada, por haber estado en el maldito lugar de impacto de una de las tantas bombas, o en las calles militarizadas, tantas masacres en esas calles que ya no tienen número ni los muertos nombre; a algunos se los recuerda como mártires, a otros, otro tanto muerto más.
Lo peor, es que toda esta estupidez humana es algo que se siembra y se cultiva, y parece que va a durar un tiempo más en esta historia. Estos chicos que nacen entre anzuelos, con los pies en el barro y escuchando un tiroteo desde el aula de la escuela, no van a sentir otra cosa más que odio y rencor, lo que tanto acompaña a esta disputa, cuando alguno de sus familiares muera. 
Y eso es, con tanta bala y tanta bomba, lo más probable. 
¿Alguien puede, a caso, condenarlos por ese odio? Y más aún perteneciendo a sociedades tan religiosas, tan devotas. Por momentos creo que la religión en estos "países conflictivos" está hecha para que ese desorden social sea llamado orden y se la conozca como la  única manera de vivir. Sinceramente yo no entiendo como pueden creer en un dios que hace más de 100 años no cumple ninguna promesa ni parece escuchar plegarias; más parece sordo, con tanto ruido no puede ser que no escuche nada.

En Estados Unidos la gran mayoría de mexicanos están ahí para cumplir lo que en su país de origen no puede prometer; ¿qué se debe sentir tener que escabullirte por una frontera para poder cumplir tus sueños?

De Brasil, bueno, no me gustaría hablar tanto del tema por que puede que me censuren, je, pero "La alegría es sólo brasilera" me parece, nada más, una bonita frase. Ahora que el Mundial está llegando suenan los tiros de las favelas y la gente está revuelta; la presidenta está haciendo malabares para que todo funcione bien o al menos un poco, o por lo menos que eso parezca.
Hace poco leí una noticia en Internet que hablaba de una nena de siete años, brasilera de los barrios bajos, que se mudó a una de las ciudades capitales y anfitrionas de partidos importantes sólo para ser prostituta de los hombres que trabajaban en la construcción de esos grandes estadios. Cobraba 6, 7 reales, cobraba tanto como su edad. Y decía que a ella le beneficiaba todo esto, por que claro, a los extranjeros les cobraría 27 dólares.
¿A caso es que estamos tan curtidos de todo esto que actuamos como si la historia ya estuviese escrita? 
¿A caso estas verdades en realidad no duelen tanto?
Parece que en este mundo ya nos estamos acostumbrando.

Mural de Paulo Ito, artista brasilero descontento con estas malas prioridades gubernamentales

21 may. 2014

Me olvidé de algo

Antes que nada quiero aclarar, a todos mis conocidos (que añoro muchísimo) que estoy bien; contarles que, es una mentira aquello del infierno y el cielo; todos vamos al mismo lugar. Así como en la tierra los gloriosos y los enfermos de cólera viven en la misma cuadra. Es lo mismo.
Es curioso que esté escribiendo porque, en realidad, aquí ya nadie escribe. Todos aquellos que dedicaban hojas y hojas a sus percepciones de la vida, dejan de hacerlo cuando ya no la tienen. Debe ser por que después de muertos se dan cuenta que eso es cosa de humanos. Vivos, claro. Aquí no hay nada por aprender; nada por enseñar; las moralejas ya no tienen sentido; aquí estamos convencidos de que escribir  no sirve para nada. Allí, en la Tierra, todavía les quedan esperanzas.
Recuerdo que, hace mucho tiempo atrás, tuve mi primera muerte. Si es que alguno de mis allegados lee este escrito, les agradezco la compañía en el Hospital Los Juncos, donde me atendieron excelentemente bien. Pero, claro, mis pulmones estaban ya oxidados y no había marcha atrás. No me arrepiento de haber fumado toda mi larga vida; siempre ha sido un compañero leal el cigarrillo, aunque su traición ya estaba cantada.
No me quiero ir por las ramas. Un segundo antes de morir, cuando estaba leyendo los papeleos y dejando mi firma aquí y allá, el Guardián del Arco me preguntó si tenía alguna duda, si necesitaba algo, si podría él hacer algo por mí. Obviamente me pareció un disparate que me preguntara algo así en esa instancia, parece que la costumbre al trabajo, la burocracia lo hace a uno menos humano. ¿Cómo uno no quisiera siempre algo más antes de morir? ¿Cómo podría tratar con tanta irrelevancia algo tan trascendental como la muerte? Parecía que éste desalmado había muerto antes de Cristo. 
 La hora había llegado. No quería que se alargara más. Pero sentía algo extraño, sentía que no me preocupaba tanto la muerte si no algo que me parecía que estaba ignorando.
¿Nunca sentiste al salir de tu casa que te estabas olvidando algo? ¿la billetera? ¿el celular? ¿un abrazo?
No podía irme con esa gran duda, me parecía que me estaba debiendo algo que no podría dejar de lado.
Le pregunté al Guardián si podía esperarme un momento, un momento nomás; que volvería en un instante, si no le molestaba, que tuviera esa amabilidad, insignificante para él, importante para mí. Vaciló. Miró mi expediente. Me miró. Se mostró con un gesto de incomprensión pero a la vez fue como si entendiera de qué le estaba hablando y me dijo que no tardara tanto, que si alguno lo veía siendo tan generoso conmigo vendrían miles a pedir lo mismo, y muchos se le escaparían, claro, de la muerte, del paso al Arco. 
Recorrí mi vida entera en un microsegundo. Me ví en los viajes de trabajo a Francia; en los nietos que nunca visitaba, en la mujer que hacía años me olvidé de volver a conquistar, después de conquistarla; en el perro que aún me movía la cola al entrar pero al que ya no saludaba con tantas ganas (después de tantos almohadones rotos). Recorrí el tiempo dedicado al estudio y a la oficina, que al fin fueron, una pérdida de tiempo. Volví a vivir tantas tardes de reuniones laborales con personas que ni siquiera fueron a verme a  Los Juncos ni seguramente a mi velorio. Vi mi casa de cuando era un niño; los juguetes aún recordaban mi nombre pero yo, ya no recordaba el de ellos. Mi madre murió cuando yo estaba en un viaje de negocios. Recorrí la canchita de Hurlingham que hacía tanto no corria, aún cuando me funcionaban las piernas. Los amigos que había dejado, con el tiempo, en la memoria. Mis hijos, tan grandes, ya no venían al asado de los domingos. Y también vi a el sol, que siempre salía a visitarme, pero que hacía mucho tiempo  no lo saludaba, al acostumbrarme que siempre esté allí.
Me olvidé, claro, de vivir.


19 may. 2014

Mars One: Viaje a Marte


Una compañía holandesa está buscando astronautas voluntarios que deseen viajar a Marte en el año 2023. Pero hay un detalle: quienes sean seleccionados no volverán jamás.





Para más contaminación universal y engrosamiento de bolsillos de grandes companías, llega la nueva utopía humana; Mars One. El proyecto privado llamado "Mars One" es una descabellada y futurista idea del investigador holandés Bas Lansdorp, que sueña con la idea de establecer la primera colonia humana en otro planeta, en este caso, el Planeta Rojo.

Obviamente no es algo que esté disponible para este 2014 ya que llevaría años y años de infraestructura, ideas revolucionarias y científicas. además de la necesidad de credibilidad para encontrar grandes inversores y patrocinadores para el proyecto Mars One, que se llevaría a cabo después de diferentes planes de desarrollo que se encargarían de que este proyecto sea viable, allá en el 2023.

Pero no piense que este juego de conejillos de India termina ahí; será una especie de "reality show" para los aún pobladores del Planeta Azul; las instancias preliminares de selección de viajeros serán televisadas y "votadas". ¿Querías más? Este proyecto no tiene retorno. O sea. Es sólamente un viaje de ida. Sin retorno.

Parecen tan de antaño esos años donde sentados en el sillón frente a la televisión estaban aquellos que vieron la llegada de Neil a la bella Luna; los viajes Apolo y los descubrimientos científicos, que cada vez hicieron del Cosmos un lugar más confortable, cada vez más alejado de las dudas, para sentirnos menos arrojados a nuestra propia suerte e ignorancia.

El primer plan es mandar satélites de comunicación al planeta en el 2018 y luego, tras varias etapas, finalmente mandar en el 2023al primer equipo de humanoides a Marte para que vivan permanentemente; y así mandar un equipo de cuatro astronautas valientes cada cuatro años.
Se estima que sólo llevando a los primeros cuatro astronautas, se gastará aproximádamente US$6.000 millones.




Mientras leía sobre este extravagante proyecto, recordé que no hace tanto tiempo vi un corto argentino en el programa de Caloi, "Caloi en su tinta" producido por el jóven Zaramella, un animador independiente argentino. Este emocionante corto de muñequitos lleva más de 50 galardones internacionales; cuenta la historia de un pequeño de los años 60, fanático de la ciencia ficción, la televisión y los viajes espaciales. A partir de este gran entusiasmo, su abuelo, de esos que cultivan los sueños, ,decide llevarlo a dar un paseo por Marte, en su camioneta grua.

No voy a contar la historia en cuestión, pero a lo que iba, es que me hizo acordar a unas palabras que dice un personaje del corto, haciendo alusión al entraniable proyecto de viajar a Marte cuando aún hay tantas calles rotas en la Argentina.

Y la verdad es que sí, si uno lo ve de esa manera, ¿cómo pensar en poblar otro planeta cuando ni siquiera nos ocupamos bien de éste? Y mirá que sólamente estoy hablando de calles rotas, ni que hablar del hambre y el desastre ambiental, las horribles condiciones sociales que existen y la cantidad enorme de inperfecciones que ya se estarían cultivando en otro planeta.



Un graaaaaaaaaaaaaaaan salto para la Humanidad..

16 may. 2014

Zona de promesas

Cada persona es un aguantadero de recuerdos; un sin fin de historias prestadas. Aunque queramos llamarnos auténticos no somos más que un mar enorme hecho de ríos ajenos. Si Julieta fue a Roma  y te contó Roma de izquierda a derecha, en algún momento seguramente hables de Roma como si hubieses ido con Julieta.
De pequeños somos esponjas que absorbemos lo malo y lo bueno. Siempre que en la escuela se ven chicos desastres, generalmente se le otorga la responsabilidad al aire que aspira en su casa. Yo de pequeña siempre fui media rara, pero bueno, vaya familia, como para no serlo. De mi hermano absorbí millones de cosas, entre ellas dos amores; el gran Velez Sarsfield y al grandísimo, Grandísimo con  g mayúscula, Gustavo Cerati.
Supongo que conocerán la historia, pero un pequeño repaso no le hace mal a nadie; Gustavo Adrián Cerati fue parido en Buenos Aires casi con guitarra en mano. Músico, cantautor, compositor considerado de los más influyentes del rock iberoamericano y como un grande de la música argentina. Que tiene tantos.
La fama lo conoció al ser el vocalista, compositor y guitarrista de la banda Soda Stereo,  exitosa por donde se la mire.
En la época donde no había internet y la música en una computadora era limitada, contaba con la disco grafía entera de Soda y ya con algunos CDS de él solista, luego de que se disolviera la banda, como por ejemplo el primero, Amor Amarillo. Recuerdo que era pequeña y ya sabía todas sus canciones y las cantaba y las compartía con mi hermano, era un amor enorme el que sentíamos por Cerati. No hay canción de él que no sepa, que no sienta.
Las veces que tuve el privilegio de ir a verlo lo hacía con mi hermano, era un pogo hermoso donde si bien había kilombo no había bardo y era un montón de gente del palo que se emocionaba tanto como uno al verlo en el escenario. Me acuerdo que mi hermano, que me llevaba más de dos cabezas, o tres,  me abrazaba saltando para que no me golpearan ni me llevaran por delante. En otros no, claro, cuando era un poco más grande, pero igual lo vivíamos muy juntos. Eran momentos muy lindos. Creo que el último recital donde lo vi fue en Alcorta, si mal no recuerdo, hacía poco había fallecido la Negra Sosa. Cantó una canción en su memoria, de Soda Stereo, que hacía meses había regrabado con ella, Zona de promesas.

En fin. Ayer, quince de mayo, se conmemoraban cuatro años desde que Cerati está en trance.  Un accidente cerebrovascular (ACV) lo dejó en coma y bajo respiración mecánica, luego de bajar del escenario en el último  recital que brindó en Caracas, Venezuela.
Dentro del largo tratamiento millonario hubo muchos médicos que lo atendieron y lo siguen atendiendo, y en la última intervención quirúrgica uno de los facultativos dijo que "no volvería a ser el mismo".
Según uno de sus amigos, en una ocasión, el artista habría movido sus labios y su cabeza tras escuchar una de sus canciones propias.
Su mamá, Lilian Clark, hace cuatro años interminables que lo espera. Imagínense la desesperación y la tristeza de esa mujer y sus allegados; cuatro años en un sueño profundo sin mejoras ni bajas. Una pausa total. Un silencio abominable.
Ella, en la conmemoración de los cuatro años, dijo que por momentos sentía que su hijo, Gustavo, le agarraba la mano. Imagínense, otra vez, pero al revés, la esperanza. La esperanza, esa pequeña luz entre tanta espera. Tanta oscuridad. Hubo médicos que en su ocasión dijeron que esos "movimientos" no son más que reflejos del cuerpo en momentos casuales.  Pero díganle a esa pobre madre que esa mano firme era un reflejo; que no era más que una ocurrencia tragicómica del destino, que no era una señal o un abrazo a la distancia.
Cada día de internación vale muchísima plata. Cada día de internación vale miles de lágrimas. Charly Alberti, compañero en Soda Stereo dijo, en estos días, que por momentos tenía ganas de darle una cachetada para que se despierte, otros; ganas de llorar. Hubo personas que opinaron que era mejor desconectarlo, y que siga finito a su muerte. Que ya no vale la pena. Que si despierta, sea ahora o en cuatro años más, va a ser una planta ya sin remedio ni vida. Pero para ellos hay una frase "todo lo que está enfermo, está con vida".
Otros, entre ellos, su madre, les vale más la esperanza, las ganas. Imagínense, otra vez, si ella llegara a decidir, tras la larga espera, desconectarlo; ¿no se ahogaría en preguntas que jamás tendrían solución?
"¿y si hubiera despertado? ¿y si fui yo quien lo mató? ¿y si hubiera esperado un poco más? ¿y si tan sólo mi bebé estaba durmiendo? ¿y si hubiera tenido solución? ¿y si ahora podría estar en mi regazo?

No se me ocurre qué es lo que pasa en la cabeza de Gustavo. No entiendo de medicina ni mucho menos de accidentes cerebrovasculares; pero sé que tampoco ni el más alto médico sabría decir si está muerto o está con vida; si está soñando o si está en pausa; si vale la pena o no, intentarlo.
Para mí, está imaginando canciones.






13 may. 2014

Personajes de Disney en la vida real

Jeff Hong, un artista y cibernauta, se preguntó cómo sería la vida de los personajes de Disney en el mundo real. Lejos de los finales de las películas, los personajes de la multimillonaria empresa padecen en esta digitalización un triste, triste destino.
Bastante real.

















9 may. 2014

Tiempoconsciente

Despierto. 
No sé de qué despierto. 
¿Quién dice que lo de antes era un sueño?
¿Quién dice que ésto de ahora es realidad?

Tal vez sea espectadora y partícipe
De esta ocurrencia del destino
Que cruza el tiempo en un lugar.
Y hace que todos entendamos
A esto como  realidad.

¿Qué es toda esta oscuridad?
 ¿Hay alguien allí? 
¿Alguien?
 ¿Algo? 
¿Alguien escucha lo que digo?
¿Estoy hablando sola, conmigo, 
o sólo estoy pensando?
 ¿Cuál es la diferencia? 

Abro los ojos.
 Mucho mejor. 

Las agujas dentro de un círculo 
señalan las horas que pasan y pasan
 y hacen un tic tac molesto. 

Tic.
Tac.
 Tic
 Tac.

 La mesa está quieta o eso es lo que creo.
Las flores sobre ella se secan. 
Mis piernas rozan la sábana 
y me siento escabullida y atrincherada 
en un  viente materno.
 Afuera hace frío, 
está mejor aquí.

¿Quién dice qué mundo es real?
 ¿Quién dice qué mundos son reales? 
Está el mundo que genera mi locura; 
también el mundo de mis deseos 
más profundos e inconfesables.
El mundo de los sueños.
Los sueños de mi mundo. 

El mundo del reloj y la mesa,  
la percepción global 
de ese reloj y de esa mesa,
las leyes físicas,
la Constitución,
es lo que hace a ese mundo
Constante y real.

Tic.
Tac.

Tic.
Tac.

Abro los ojos. 
Mucho peor.